Realismo
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Término que designa un movimiento que
apareció en Francia en 1848, a raíz de la revolución
de ese año (por lo que se vincula a las ideas sociales
en favor de los más pobres), y que se extendió
hasta 1880.
Tiene como antecedentes el redescubrimiento de la pintura
holandesa del siglo XVII y la influencia de los maestros barrocos
españoles y como movimiento se opuso polémicamente
tanto al romanticismo como a la pintura académica.
El realismo es un estilo que refleja la realidad histórica
y que no copia objetos mitológicos, religiosos o alegóricos.
Su fidelidad al detalle lo diferencia de la glorificación
idealizadora romántica, y su concentración en
los rasgos esenciales y típicos de los carácteres,
situaciones y acciones lo distingue del reflejo de la realidad
en sentido naturalista o fotográfico.
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La meta del realismo no es la belleza, sino la verdad, y por tanto,
el conocimiento de la realidad. Dentro de ese marco, las escenas
de trabajadores alcanzan bastante relieve.
El realismo defiende la contemporaneidad frente a la historicidad:
existe la absoluta necesidad de ser de su tiempo. Como parte de
lo mismo, da gran importancia a la pura coincidencia de que algo
suceda, como un encuentro entre amigos, por ejemplo, y que por esa
simple cualidad amerita ser representado: no hay temas mejores ni
peores, todo es digno de pintura.
Pero a fuerza de insistir en que todo era igual de importante, nada
pareció importante; en busca del ahora y ya, se alcanzó
la impresión fugitiva del instante.
El realismo pone fin a la pintura concebida como relato figurado;
se pierde el sentido narrativo, no se explica nada, porque "la
vida misma no se compone de sucesos argumentados".
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