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Se denomina Arte Colonial o Arte Americano
de la Colonia a la producción artística desarrollada durante
el período de las colonias españolas y portuguesas en América
Latina, entre los S. XVI y XIX.
Este arte se caracteriza por la fusión de cosmovisiones y
técnicas de conquistadores y aborígenes, una diferencia fundamental
con los conquistadores anglosajones, quienes simplemente aniquilaron
a todos los indios de norteamérica y no permitieron ningún
tipo de mezcla.
El arte colonial, desarrollado por artesanos indios y maestros
europeos, está al servicio de la misión evangelizadora de
los conquistadores, y por época y función social, corresponde
claramente al estilo barroco. |
Adoración
de los Pastores
Museo San Francisco |
En cada pieza escultórica, catedral y pintura, los motivos
religiosos son los gobernantes, así como los parámetros de
representación europeos; pero éstos fueron sutil y subterráneamente
"digeridos" por los aborígenes americanos, quienes colocaron
en cada obra elementos propios de sus culturas (símbolos religiosos
y espirituales, figuras antropomorficas, zoomorficas y fitomorfas)
de modo tal que se entremezclaban con los imágenes católicas
importadas, manteniendo de este modo, la voluntad de forma
de la producción artística indígena subsitiendo por debajo
del arte europeo impuesto a la fuerza.
Cabe destacar, además, que el arte precolombino es moderado,
de líneas rectas y formas severas, rigurosamente geométrico,
todo lo cual provocó una contención del barroco español, mucho
más desatado y expresivo, decantando finalmente en la particular
forma artística de nuestras colonias.
El arte colonial encuentra su fin con los inicios de la Independencia,
donde la producción de imágenes deja el ámbito religoso para
abocarse a consolidar los caracteres nacionales diferenciados
de Europa y a los poderes autonómicos, para lo cual, paradojicamente,
los artistas absorverán el neoclásico e imitarán los modelos
europeos de representación de la aristocracia.
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