REVISTA NUEVO ZIG-ZAG 1949

SALÓN OFICIAL DE 1949

 

GENERACIÓN DEL 28

.....Si ya hemos perdido toda aquella generación pictórica, que surgió a consecuencias del año 1920 y de sus movimientos culturales, tenemos que hacer todos los esfuerzos, sean aún sobrehumanos, para salvar la generación actual de pintores que representan el contingente precioso de nuestro futuro artístico nacioral. Pues, si perdiéramos también a esta juventud, no nos quedaría ya mucha esperanza para formar parte de un futuro movimiento plástico de las Américas. Esta cuestion esta íntimamente relacionada con la total reforma de nuestra enseñanza, en las artes plásticas y depende de la reorganización de nuestra Escuela de Bellas Artes materia que hemos comentado recientemente en estas columnas, para llamar la atención del público y de las autoridades competentes ante la gravedad de un asunto de tanta trascendencia nacional. Ente grupo de jóvenes se destacan en este Salón, varios por su sincera búsqueda plástica, por su honrada manera de enfrentarse con lo que es esencial para un artista en nuestros tiempo: ser un auténtico representante de su época y vivirla por su obra realizada y, finalmente, por su intensa preocupación cuanto al estudio de los elementos formales del oficio en dibujo y colorido, de composición, valorización, orientación conceptual, etc., todo lo que, en vista de nuestra situación interna deben a su propio esfuerzo, estando frente a la pintura sin guía efectiva. En este plano adquieren especial importancia, entre otros, María Luisa Señoret, que se aparta


María Luisa Señoret

de la mayoría, por su marcado contenido, en cuanto a la sustanciacion más abstracta de la forma, por notable sentido composicional, por el vigoroso e intenso dinamismo y la precisión de la tonalidad y el gran equilibrio tonal, concebido con intenso ritmo y vivencia sensitivos, que alcanza un plano de significación, plástica de fondo y de una ideación sólida, sobre todo en su naturaleza muerta, de tan movida tonalidad moderna; también un grupo de figuras de notable unidad rítmica y transparente entonación es un resultado pictórico

de serías reflexiones fundamentales, de personal índole, de claras ideas formales y de comprensión formal, legítima, respecto a todo lo que concierna a la pintura. También Ramón Vergara y José Balmes, desde muy diferentes ángulos conceptuales, siguen un camino de mayor esencialización pictórica. En la escultura, que en este Salón se halla en un nivel muy superior al pictórico, se destaca, esta vez, en forma muy notoria, María Fuentealba, cuyas obras en mármol sobre todo su “Figura en Reposo”, indican un cambio hacia alturas no sospechadas. También Margot Guerra Vial, Teresa Vicuña, Berta Herrera, Benito Román,

Teresa Vicuña
María Fuentealba

Arturo Edwards y Ricardo Santander, aún estando en plena evolución, significa esperanza de la joven generación de escultores que tendremos que cuidar.


Luis Lobo Parga