(1598-1664): Pintor español de retratos, que se aplica de preferencia en los temas religiosos, sea en monasterios, conventos e iglesias en el sur de España y cuyas obras pasan a América ejerciendo influjo en la pintura colonial de los siglos XVII y XVIII.
Nacido en Badajoz, estudia y trabaja en Sevilla, que en ese momento era el centro artístico sin par.
Opta por un severo realismo y monumentalidad sobre la base del rigor geométrico que no descarta la apariencia sensual.
Diego Velásquez lo recomienda a Felipe IV y en Madrid ejecuta la serie “Los trabajos de Hercúles” y “La Defensa de Cádiz contra los ingleses”, todas hoy en el Prado.
Al convivir con monjes y frailes su labor se llena de misticismo y espiritualidad, se reencuentra consigo y convierte en un paladín del arte de la Contrarreforma.
El envío de cuadros suyos a América está comprobado, y su iconografía encuentra gran acogida y entusiasmo en los talleres del Nuevo Mundo. Su realismo adusto y grave tiene gran peso en los realistas franceses del siglo XIX.
El Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago posee un lienzo original del pintor.





