(Hannover 1892- Princeton 1968)-, historiador de arte que centra sus estudios en el viaje de las imágenes y sus significados. Tras enseñar en el Instituto Warburg de Hannover y en la Universidad de Hamburgo, se radica en los Estados Unidos, desde 1933, año que es expulsado por los nazis. En Nueva York, es profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de la universidad homónima, a la cual asiste como visitante desde 1931.
Su fama deriva de la sustantiva contribución a la iconografía, que la define como: la rama de la historia del arte que se ocupa del contenido temático o significado de las obras de arte, en cuanto algo distinto de su forma. Intentemos, pues, definir la diferencia entre contenido temático o significado, por una parte, y forma, por la otra.”
En consecuencia, la iconografía la asume como la ciencia que describe y aproxima las representaciones figuradas con las que se representan creencias, conocimientos y tradiciones. Opera desde las figuraciones más realistas u objetivas hasta aquellas alegorías complejas o crípticas. Su postura representa un intento por superar los análisis anteriores que se centran en el estudio de las formas, minimizando el valor de los contenidos latentes o subyacentes, inherentes a cada verdadera obra de arte.
En sus textos El significado de las artes visuales (1955) y Renacimiento y Renacimientos (1960), vierte una novedosa mirada al revisar las obras de arte como epígonos claves de tradiciones culturales consistentes, contexturadas en los procesos y circunstancias históricas, políticas y sociales.
Resumen de su ideario son las siguientes reflexiones, posteriores a la difusión de su método: “Todo aquel que se encare con una obra de arte, ya sea que la recree estéticamente, o bien la investigue racionalmente, ha de sentirse interesado por sus tres elementos constitutivos: la forma materializada, la idea (esto es, en las artes plásticas, el tema) y el contenido. La teoría pseudo impresionistas según la cual la forma y el color nos hablan de la forma y el color, y nada más, es sencillamente falsa. La unidad de estos tres elementos es lo que viene a realizarse en la experiencia estética, y todos ellos concurren por igual a lo que se llama el goce estético en el arte.”





