
Pieza arquitectónica, pintada y/o tallada, que se integra a la decoración de una muralla, detrás y elevada por sobre la altura del altar. Es frecuente la representación de escenas bíblicas, marianas y devotas de santos, destinada a la difusión de la fe y evangelización. En España logra gran perfección y maestría durante el siglo XIV y su confección dura hasta el siglo XVIII, incluyendo la América Hispana Colonial.





