
En la escritura egipcia, nombrada jeroglífica, es cada uno de los signos que la integran. Son caracteres ideográficos y fonéticos empleados desde el cuarto milenio antes de Cristo hasta el siglo IV de la Era Cristiana, inscriptos en pápiros, pirámides, hipogeos, mastabas y sellos. El descubrimiento de la piedra de Rosetta, en 1822, que portaba una escritura en jeroglífica, demótica y griega, permite al soldado y filólogo Jean-François Champollion (1790-1832)-, su desciframiento.





