
Producción colonial de arte que se realiza en el territorio de la Real Audiencia de Quito, Ecuador entre los siglos XVI y XVIII, tras un proceso de transculturación y sincretismo. Es, además, una actividad comercial y económica febril. Se estima su nacimiento con la creación de la Escuela de Artes y Oficios de 1552, por el franciscano Jadoco Rike. Las lecciones de los maestros europeos, españoles, flamencos e italianos hallan en la mano aborigen una tendencia decorativa y ornamental, imprimiendo un sello mestizo a la manufactura de imágenes sacras. La imaginería quiteña recrea el paisaje andino, la flora y fauna y costumbres indígenas. Incentiva, además, las técnicas del barniz chinesco, manera que se reduce a la aplicación de una capa de pintura diluida en barniz sobre un fondo de plata y, el encarnado, consistente en la simulación del colorido de la piel humana.
Artistas destacados son Manuel de Santiago, Caspicara y Bernardo de Legarda.





