
Conocida desde el siglo XVI, Leonardo Da Vinci llamaba “la manera de colorear en seco” al pastel, que es un procedimiento que emplea pigmentos en polvo aglutinados con goma y resina, lo que forma una barrita manejable que el pintor puede aplicar directamente sobre el papel o el lienzo.
No es necesario mezclarla con ningún disolvente, tan sólo aplicarlo sobre un fondo áspero en el cual pueda quedar fijo.
El pastel, usado comúnmente para hacer bocetos, adquirió a mediados del siglo XVIII, en Francia, una importancia tal, que se convirtió en un género pictórico en sí mismo, valorado por su aporte de luminosidad a las obras, conservando los colores puros y sin el oscurecimiento o el resquebrajamiento del óleo.





