
Se dice que una obra, generalmente una pintura, pertenece al género literario cuando su inspiración temática fundamental corresponde a un texto escrito en prosa, como las novelas, excluyéndose de esto otros libros, como la Biblia, ya que su influencia responde a otra clasificación.
Un ejemplo de influencia literaria la encontramos en la pintura de Delacroix, “La muerte de Sardanápalo”, que se inspiró en los relatos de Lord Byron.





