
Pintor chileno. Nació en Valparaíso el 8 de febrero de 1856 y murió en Villejuif, Francia el 27 de octubre de 1909.
Perteneció a la Generación de los Grandes Maestros de la Pintura Nacional que surgió entre los siglos XIX y XX (1860-1920 aproximadamente) y que estuvo además integrada por Pedro Lira, Alberto Valenzuela Llanos y Juan Francisco González.
Desde muy pequeño manifestó su interés por el arte, antes de los diez años tocaba piano y pintaba con pinceles hechos por él mismo.
A los 12 años ingresó a la Academia de Bellas Artes, donde fue alumno de Ernesto Kirchbach y Juan Mochi. Durante este, su primer período artístico, compartió sus estudios de medicina con la afición por la pintura.
En 1881 viajó a Europa pensionado por el gobierno de Chile para continuar sus estudios en París. Allí asistió al Taller de Benjamín Constant, quien lo empapa de sus enseñanzas y aviva su interés por la perfección técnica y los temas de moda. Paralelamente siguió cursos de anatomía en la Sorbone y frecuentó los museos para estudiar a los grandes maestros del arte europeo. Especial admiración sintió por Velázquez, Murillo y Tiziano.
La beca terminó en 1885, año en que regresó a Santiago y se integró a la Unión artística que formó Pedro Lira. En 1887 fue becado por segunda vez por el gobierno para estudiar en París. En esa oportunidad asistió al Taller de Jean Paul Laurens, uno de los más importantes pintores de historia de la corriente académica de la época.
En 1890 regresó a Chile, emprendiendo una gran labor de difusión cultural. En 1893, cuando fue nombrado administrador del Teatro La Victoria de Valparaíso organizó exitosos salones que compitieron con los de Santiago.
La obra de Valenzuela Puelma fue poco apreciada en Chile: el artista padeció sufrimientos y pobreza y debió ganarse la vida pintando retratos por fotos. Otra suerte tuvo en París (con gran éxito figuró su obra “La perla del mercader” en el Salón de París de 1885) o en otras ciudades europeas como Madrid (tercera medalla su “Ninfa de las cerezas”). Allá recibió siempre elogios, premios y menciones.
Valenzuela Puelma murió completamente solo y en la miseria en 1909 en un hospital para locos de Villejuif, cerca de París.
El pintor fue un hombre de fuerte personalidad, combativo, apasionado y con ideas extremas; un anticlerical declarado; partidario ferviente de los planteamientos liberales del Presidente José Manuel Balmaceda; radical, dio conferencias sobre temas sociales y defendió sus argumentos con gritos y grandes ademanes; espiritista y crítico que con el seudónimo de Pedrolera escribió artículos sobre temas de arte en el diario “La Ley” después de enemistarse con Pedro Lira. Fue amigo de Rubén Darío y del pintor chileno Alfredo Helsby, su más fiel amigo y discípulo.
Quienes lo conocieron afirmaron que “fue un hombre bueno, un artista cabal, enamorado de su arte y dominado por un fuerte estímulo vocacional y por el deseo de perfección”.
Alfredo Valenzuela Puelma representó en la pintura chilena de fines del siglo XIX la cúspide de la perfección formal a la manera de la corriente académica. Es decir, trasposición a la tela del modelo vivo, conformación del cuadro por medio de las técnicas y procedimientos de los maestros renacentistas y barrocos de los siglos XVI y XVII y consideración del oficio como supremo criterio de valor estético.
Los temas de las obras de Valenzuela Puelma fueron especialmente la figura humana y el retrato. También estuvieron los motivos orientales, religiosos, de inspiración naturalista, naturalezas muertas y el paisaje.
Recibió importantes premios a lo largo de su carrera.
Trayectoria
Alfredo Valenzuela Puelma representó en la pintura chilena de fines del siglo XIX la cúspide de la perfección formal a la manera de la corriente académica. Es decir, trasposición a la tela del modelo vivo, conformación del cuadro por medio de las técnicas y procedimientos de los maestros renacentistas y barrocos de los siglos XVI y XVII y consideración del oficio como supremo criterio de valor estético. En su obra existió una unidad estilística que fue constante a través de toda su carrera.
Valenzuela Puelma comenzó y concluyó su trayectoria pictórica siendo un artista académico.
En sus viajes a Europa frecuentó museos y copió las obras de Velázquez, Ribera, Murillo, Rembrandt, Tiziano en busca de aprendizaje, para captar la esencia de los grandes maestros.
Los temas de las obras de Valenzuela Puelma fueron especialmente la figura humana (“Sevillana”) y el retrato. También estuvieron los motivos orientales, religiosos (“La resurección de la hija de Jairo”), de inspiración naturalista (“Gitana de Sevilla”), naturalezas muertas y el paisaje. Fue el primer pintor chileno de desnudos destacándose obras como “La ninfa de las cerezas”, “Náyade cerca del agua”, “La perla del mercader”.
En sus retratos alcanzó extraordinarios logros artísticos, entre los que destacaron “Retrato de Mochi”, “El niño del fez” (también conocida como “El turquito”).
Durante los años que vivió en París y en sus viajes por España, inmerso en ambientes en los que podía dedicarse al arte en plenitud, pudo realizar su mejor obra. Su arte era reflexivo, pensado, es por eso que abundaron las réplicas. En muchos casos no quedaba satisfecho y repetía la obra, modificando lo que no le agradaba.
No fue un pintor muy fecundo, se calculó su producción entre 150 a 170 cuadros.
Aportes
Valenzuela Puelma recibió importantes premios como la primera medalla, Salón Oficial de Santiago (1877); primera y segunda medalla, Salón Oficial de Santiago (1878); primera medalla, Salón Oficial de Santiago (1880); primera medalla, Salón Oficial de Santiago (1884); mención de honor, Salón de París, Francia (1889); tercera medalla, Salón de Otoño, Madrid, España (1890); Certamen General Marcos Maturana, Salón Oficial, Santiago (1892); premio Certamen Edwards, Salón Oficial, Santiago (1892); primera medalla, Exposición Municipal de Valparaíso, Chile en 1896; premio Certamen Edwards, Salón Oficial, Santiago (1899); tercera medalla, Exposición de Buffalo, Estados Unidos (1901); Certamen Edwards, Salón Oficial, Santiago (1903); tercera medalla, Exposición Internacional de Sevilla, España (1930).
Investigación
El pintor Alfredo Valenzuela Puelma, conocido por su predilección al retrato por sobre otros géneros, es el autor de ‘La Perla del Mercader’, obra ejecutada en 1884 durante su primera estadía en Europa, y que actualmente forma parte de la colección de permanente del Museo Nacional de Bellas Artes.
Esta pintura se instala como obra emblemática del arte chileno decimonónico; el artista se ocupó de rescatar el modelo de representación clasicista del desnudo, precisamente cuando el estilo neoclásico llevaba más de una década bajo críticas, a acusa de las ideas, más progresistas, postuladas por el Impresionismo.
El neoclasicismo se basa en la figura escultórica para la representación del cuerpo, pues en su afán por hacer renacer la Antigüedad, los artistas académicos del Siglo XIX contaban como referencia con las esculturas halladas en diversas excavaciones arqueológicas.
Tales obras eran adecuadas para la inspiración de producción escultórica, pero en el campo de la pintura, esto se traducía en representaciones frías e irreales del cuerpo humano. Valenzuela Puelma trasladó tal método al campo chileno del arte, operando bajo esa lógica de producción desfasada que mencionamos.
No obstante, la “perla” exhibida por el mercader en su gesto de descorrer el velo, es considerado un icono del patrimonio visual de la pintura chilena, en el sentido no sólo de su importancia pictórica en sí, sino en cuanto que ha impulsado numerosas citas, a modo de intertextos presentes en obras a lo largo de la historia del arte chileno, tanto como copia del modelo mismo, como del modo de pintar de Valenzuela Puelma o bien, como referencia teórica en un plano netamente conceptual.
Así por ejemplo, el pintor Cienfuegos realizó ‘La Perla del Mercader en la pintura chilena’, pintura que opone en un mismo cuadro, la figura realizada por Valenzuela Puelma, la esclava idealizada en su exotismo y pose clásica, contra una figura femenina creada por Juan Domingo Dávila, modelo que, al revés de la “perla”, muestra todos sus atributos sexuales sin pudor.
Hay que tener en cuenta, para comprender mejor el juego emprendido por Cienfuegos, que a su vez, la pintura de Valenzuela Puelma es cita de la obra ‘Odalisca’, de Ingres.
Este ejemplo sirve para demostrar como una excelente obra como ‘La Perla del Mercader’, da paso a permanentes revisiones y actualizaciones desde el plano conceptual, pese a que en apariencia, su estilo nos parezca ya caduco.









