Pintor chileno. Nació en Santiago el 19 de abril de 1956.
Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1976, donde permaneció durante cuatro años.
Dejó los estudios de arte inconclusos para continuar con un aprendizaje independiente en su propio taller donde ha pasado la mayor parte del tiempo.
Su trabajo pictórico se inició públicamente en 1978, dentro de un Salón de Alumnos de la Universidad de Chile, en el Museo de Arte Contemporáneo.
Desde ese momento hasta la actualidad ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas y ha recibido importantes distinciones.
Ha sido discípulo de Luis Lobo Parga, Gabriela Chelew, Rodolfo Opazo, Gonzalo Díaz, Francisco Smythe y Jaime León.
Trayectoria
Ha formado parte del grupo llamado “La Generación de los 80″, también integrado por Sammy Benmayor, Ismael Frigerio, Bororo, Jorge Tacla, entre otros.
La pintura de Pinto se ha caracterizado por ser bastante sintética, siempre con tendencia a lo simple, al silencio, a la reflexión y a atmósferas espirituales.
Su preferencia por trabajar con conceptos se ha revelado como una constante en la que los personajes y el ambiente de los cuadros son solo siluetas, habitantes del mundo, seres primitivos y esenciales.
La interioridad, su propia existencia y lo metafísico, lo infinito es lo que busca plasmar en obras, donde los paisajes parecen regirse bajo una existencia y leyes propias y donde el espacio se constituye en protagonista de las obras. Es un espacio inventado, muy personal en el que se evoca un mundo de imágenes muy propias.
Los principales elementos que le dan vida a la pintura de Pinto son los árboles, soles, lunas, cerros, piedras, banderas, nubes, agua y “animales o bestias” como él mismo las llama, algunas veces míticos y mágicos y otras en una dimensión más humana, imágenes oníricas. El caballo ha sido un símbolo cuya aparición permanente en sus obras como personaje da cuenta de la presencia del artista y de su evolución, en él se conjuga el silencio y el misterio (“Hacia el infinito”, “La bajada”)
Los cambios que se han ido manifestando a través de la trayectoria artística de Pinto han ido de la mano con la constante autocrítica y con una necesidad de evocar los sentidos humanos más nobles, según ha expresado él mismo. Esto se ha manifestado a través del constructivismo de sus primeras obras, de la tendencia monocromática, en las que predominaba el gris y algunos azules, de sus acercamientos a la abstracción, de los temas urbanos, de la invasión de colores primarios de sus obras más recientes, de una visión intimista y más figurativa.
Matías Pinto ha desarrollado las técnicas de óleo sobre tela, óleo sobre papel, témpera sobre papel, relieves sobre madera, además de incursionar en la escultura.
Aportes
Entre los premios y becas que ha recibido destacan: Beca Sociedad Amigos del Arte de Santiago y el Gran Premio en el III Concurso de Pintura, Ministerio de Relaciones Exteriores, Academia Diplomática Andrés Bello (1980); Premio Beca Nacional en el Concurso Colocadora Nacional de Valores en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1981); Segundo Premio en el Concurso “La mujer” en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1989); Premio en el Concurso “Iberoamérica, Pintura para un tren”, mural realizado en Madrid, España (1989); ganador del Premio Nacional de Pintura y Grabado organizado por el diario El Sur de Concepción (1989).
Obra






