Artista visual chileno. Nació en Concepción el 19 de febrero de 1960.
Entre los años 1979 y 1983 cursó estudios de Filosofía y Diseño en la Universidad Católica, Más tarde egresó de Comunicación Audiovisual del Instituto Arcis.
En 1996 obtuvo la Licenciatura en Arte en la Universidad de Chile e ingresó al programa de Magister en Artes Visuales.
Montes de Oca comenzó ejerciendo en el ámbito de la poesía y la literatura, Posteriormente surgió la asociación de imágenes y objetos que lo llevaron a indagar más allá de las palabras.
En 1985 ya escribe textos para exposiciones de artistas y comienza a involucrarse en el ámbito de la poesía y el arte.
El se considera un “poeta visual” y define su trabajo como “paisajes para pensar”.
Pertenece a la Generación de los 90 que aparece en la escena de la plástica nacional ligada a la tendencia conceptual. Los trabajos de estos artistas se caracterizaron por investigar a través de su obra, nuevas formas de expresión artística.
El trabajo de Montes de Oca y de toda la Generación del 90, halló su precedente en los artistas Eugenio Dittborn y Gonzalo Díaz, quienes formularon una fuerte crítica al sistema de representación plástica y a nuestro medio social y cultural en los años 70.
Tanto Montes de Oca como Dittborn han desarrollado y difundido su obra a través de envíos postales, siendo los máximos exponentes del Arte Postal en Chile.
Los libros son protagonistas en su quehacer, son la base del trabajo que desarrolla, en el que deja fluir los pensamientos y sensaciones provenientes de su contacto con el mundo urbano y con la literatura que él mismo ha ido almacenando de acuerdo a sus propios intereses personales y artísticos.
Montes de Oca ha desarrollado un importante trabajo poético, realizando diversas publicaciones como “Bicharracus”, poema-objeto de 1982.
Trayectoria
El trabajo artístico de Montes de Oca tiene como origen una personal investigación que le aporta la sustancia y esencia de su labor intelectual.
Los libros son protagonistas en su quehacer, son la base del trabajo que desarrolla, en el que deja fluir los pensamientos y sensaciones provenientes de su contacto con el mundo urbano y con la literatura que él mismo ha ido almacenando de acuerdo a sus propios intereses personales y artísticos.
La literatura, punto de nacimiento de su obra, ha estado enfocada a textos que tienen relación con lo urbano y rural, con el hombre y su entorno, textos sociales, de suburbios, de realidad inmediata en los que aparece lo cotidiano, la sobrevivencia al medio y la relación que con este se posee.
Partiendo del texto, que para el artista se torna en una lectura poética, surge el objeto, la elaboración de un concepto en su mente que posteriormente dará a luz una imagen visual cuya vitalidad estará dada por el enganche directo con la literatura, sus códigos humanos y el rescate intelectual que hace de lo aparentemente olvidado o de lo ya tan visto que ha perdido su valor para el hombre.
De modo, que son tres los pasos que rigen el proceso creativo del artista: el texto poético, la intelectualización del objeto y la elaboración concreta de la propuesta en un acto plástico cuyo resultado es la instalación.
Su obra está traspasada por la búsqueda de una renovada expresión visual que excede los límites tradicionales de la pintura, manteniendo aspectos de la gráfica y el collage. Generalmente, presenta objetos diversos en pequeñas vitrinas o cajas de madera natural enmarcadas, acompañadas de textos e imágenes (Chicago chico. Tríptico)
Carlos Montes de Oca comenzó trabajando con objetos que recogía de sus recorridos por la ciudad, los almacenó, los estudió y les dio una nueva vida. Eran objetos de desecho cuya historia sufría un cambio profundo en el universo creativo del artista, surgiendo una vitalidad y un concepto estético del objeto distinto del habitual.
El artista ha puesto un interés especial en el lenguaje de los signos en los que plantea nuevos desafíos puesto que busca ampliar su carácter connotativo. Sus primeras instalaciones gráficas, mezclas de collage, fotomontaje y desechos urbanos viejos fueron el resultado de asociaciones poéticas que en un ready made saca a la luz una escritura “siempre al filo de lo entendible”, dice el artista. Nacieron cajas llenas de “objetos-palabras”, cuya disposición proviene de una investigación en torno al objeto, sin dejar al azar ningún detalle.
La línea experimental que ha seguido el artista lo ha llevado a alterar el discurso oficial de la pintura reivindicada y a utilizar la reproducción mecánica, el arte objetual, el trabajo corporal, la interrelación de los géneros, los residuos de la pintura. Plumas, recortes de diario, de revistas viejas, tipografías, máquinas, objetos minimalistas conforman el imaginario del artista.
En su obra más reciente, las carpas y estructuras cobijadoras se han multiplicado en instalaciones por transitados espacios de la ciudad y a través de las cuales ha materializado su preocupación actual por el hombre y su entorno.
Aportes
Montes de Oca ha desarrollado un importante trabajo poético, realizando diversas publicaciones como: “Bicharracus”, poema-objeto de 1982; “Resurrección”, poema-objeto del mismo año; “It’s too late, poema visual de 1983; “Bravuvara”, libro de poesías, Editorial Amaranto, Santiago en 1985; “Restauraciones”, libro de poesía, Editorial Caja Negra, Santiago en 1988; “El beso arcángel”, libro de poesías, Editorial Amaranto, Santiago en 1996. Además ha realizado algunos Videos como “Confidencias”, Video Arte en BHS/Color, de 7 minutos (1985); “Restauraciones”, Video Arte, _ color, de 11 minutos (1985); “El otro paisaje”, Video Arte, _ color, de 9 minutos (1986).
Ha recibido importantes premios como: Segundo Premio en gráfica Concurso Santiago un nombre para el arte, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago en 1990; Mención Honrosa, XIV Concurso de Arte Joven, Universidad de Valparaíso en 1992; FONDART, Ministerio de Educación de Chile en 1993; Segundo Premio, Mención Gráfica, Concurso Marco Bontá a la Creación Contemporánea, Instituto Cultural de Las Condes, Santiago en 1994; Mención en Gráfica, Concurso Ecología en Chile, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago en 1994; Beca Amigos del Arte en 1994; FONDART, Ministerio de Educación en 1994; “Artista del Año”, Revista Paula, Críticos y Galería de Arte, en 1994; Segundo Premio, V Concurso Nacional de Pintura El Color del Sur, Puerto Varas en 1995; Primera Mención en Pintura, Concurso Marco Bontá, Instituto Cultural de Las Condes en 1995; Beca Amigos del Arte en 1995; FONDART, Ministerio de Educación de Chile en 1995; Premio Alcatel- Amigos del Arte, consistente en un viaje a Francia en 1997.
Montes de Oca tiene un lugar importante en la plástica nacional y para muchos críticos es uno de los más interesantes artistas jóvenes, en 1994 la crítica ya hablaba de sus brillantes exposiciones. Su nombre es respetado dentro del círculo de plásticos nacionales a los que ha convocado en algunas de sus exposiciones colectivas.
Sus exposiciones se han presentado en el Museo Casa Colorada, en la Galería Tomás Andreu, en la Sala de Exposiciones Amigos del Arte, en la Sala Universitaria de Concepción, en la Galería Municipal de Arte de Valparaíso y en la Sala de Exposiciones de la Municipalidad de Temuco. Sus exposiciones colectivas han sido presentadas en ciudades como Porto Alegre, Buenos Aires, Johannesburgo, Estambul y Düsseldorf, entre otras.






