Biografía de Nury González

 

Nury González, artista visual, nació en Santiago en 1960.

Comenzó su formación artística en 1982, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Santiago, asistiendo a talleres de pintura, gráfica y serigrafía.

Luego ingresó a la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, licenciándose en 1985 con mención en Grabado.

Importante en su formación artística, fue haber participado en los talleres de Arte Postal, dirigidos por Eugenio Dittborn; de ese ámbito surge su contacto con los más importantes artistas de la Generación del ’70, como Gonzalo Díaz, quién se transformó en su pareja. Actualmente se desempeña como profesora de arte en la Uniacc.

Nury González ha realizado, durante los años noventa, importantes exposiciones individuales en Galerías de Santiago.

 

Trayectoria

Nury González comenzó su producción artística con el grabado, área que le interesó por el aspecto de reproducción de imágenes; más tarde, su trabajó derivó a una obra que incorpora el bordado, especialmente, el punto cruz, bajo un marco conceptual definido.

En las bases de su arte encontramos lo que ella denomina como “primera pintura chilena”, es decir, la pintura rupestre y petroglifos, de la que rescata una iconografía que imprime sobre textiles aymaras y mapuches, y, también, sobre una especial tela heredada de su abuela, de la que González recorta pedazos ínfimos para incorporar al soporte.

Utilizando sus conocimientos sobre pintura, específicamente, la proporción áurea y la teoría de los colores, la artista realiza trabajos que reúnen la historia de América, la historia de sus abuelos (refugiados españoles), su biografía (que es su propia historia), la historia de la pintura y lo cotidiano (la historia de todos los días).

Uno de sus trabajos, “Nudos nocionales”, está formado por tres paneles en los colores sagrados mapuches, sobre los que superpuso distintas capas de telas, de diferentes texturas, a modo de veladuras. Sobre esto, bordó en cada uno de los paneles, un rezo araucano a la tejedora, un texto del crítico chileno Pastor Mellado, y un manual para bordar.

La elección de los colores proviene de la Teoría del Color: el blanco es luz, la suma total de colores, el negro es la ausencia de color, y el rojo es el color más importante de todos.

Con sus obras, González relaciona el bordado con el lenguaje, y desarrolla una reflexión sobre la trama, el bastidor y el hilado.

 

Aportes

Nury González ha realizado, durante los años noventa, importantes exposiciones individuales en Galerías de Santiago, muestras que se suman a sus participaciones en la II Bienal de Cuenca (1990), IV Bienal de Arte de La Habana (1991), X Muestra Internacional de Grabado de Curitiba (1992), II Muestra de Artes Visuales Cono Sur, Brasil (1993), I Bienal de Artes Visuales MERCOSUR, (1997).

 

Investigación

La obra de la artista visual Nury González está claramente condicionada por sus circunstancias familiares y accidentes personales, Más que en ningún otro artista chileno, pues ella recurre constantemente a sus antecedentes genealógicos, a los objetos de recuerdos convertidos en fetiches de la memoria, a documentos y a la enseñanza doméstica. Veremos a continuación algunos ejemplos.

La artista nació en el seno de una familia de inmigrantes españoles, refugiados de la Guerra Civil, que emigraron a Chile en 1939-40.

Un aspecto importante de esta huida se constituye por la travesía hacia Francia que emprendió la familia.

La madre, la abuela y el hermano de González se alojaron en el mismo hotel y en las mismas fechas donde se suicidaría el importante intelectual del arte y la cultura, el alemán Walter Benjamin, quien venía en sentido contrario huyendo de la persecución nazi.

Esta situación se vuelve obra de arte en la instalación de fotografías, objetos y documentos ‘El mercado negro del jabón’, donde la artista refiere este cruce de su madre con Benjamín y alude además al modo de subsistencia de su familia en la clandestinidad.

Nury, que nació en Chile, recibió de su abuela la disciplina de las labores domésticas.

Ella le enseñó todas las técnicas tradicionales del bordado, el tejido, la costura, el remendado y el parchado, todas accionares cargados del sentido de economía de guerra.

La gran parte de esas lecciones la artista las recibió en la casa de verano de sus abuelos en la costa central de Chile.

Año tras año, González visitaba esa casa, aprendió cuándo niña, y dejó cientos de objetos de diversas colecciones. Un día de 1992, esa casa quedó completamente destruida por un voraz incendio. Todos los objetos y recuerdos acumulados por años se volvieron ceniza.

De esta experiencia surge la obra ‘Historias de Ceniza’, uno de los primeros trabajos en el que Nury recurre al concepto ‘ceniza’, que luego se hará presente en sus creaciones en varias oportunidades, tanto como idea que como materia.

El montaje recibía al público con una frase bordada sobre el muro taladrado de la galería: “no es la casa, es mi alma la que arde por los cuatro costados”. En la sala a continuación, en cada una de las cuatro esquinas, hay una imagen esquemática de una casa; cada una de esas casas tiene en uno de sus ángulos un texto que define el cuerpo (formando la relación casa-cuerpo-alma) bordado con hilos rojos de diferentes tonos, asemejados a la luz del fuego.

Al centro de la sala, se dispuso 117 fardos fardos de huaipe, aquél material compuesto por hilachas, tejidos desentramados, que sirve para limpiar y absorber grasas. Sobre cada fardo, un vidrio con una palabra impresa, que corresponde al inventario de los paños y géneros de la casa siniestrada, y hacia al centro del conjunto, ropa femenina: pantalones, bufanda, falda, ropa interior…

Hemos visto, entonces, el modo cómo Nury González relaciona el desarrollo de su vida con la trama del arte, creando cruces simbólicos a nivel conceptual y material.

 

Obra

 

De pies y manos