Escultor, instalador y artista visual chileno. Nació en Santiago el 26 de febrero de 1936.
Entre los años 1952 y 1962 estudió arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Católica de Valparaíso. Recibió la influencia de Joseph Albers, profesor de la Bauhaus en un curso de seis meses que dictó en nuestro país.
Los primeros trabajos visuales estuvieron muy relacionados con su formación de arquitecto y consistieron en indagaciones en torno al arte óptico, atrapado en la bidimensionalidad de la tela.
Ha recibido distinciones como el Tercer Premio en la VIII Bienal Internacional de Arte de Valparaíso en 1987.
Trayectoria
Los primeros trabajos visuales estuvieron muy relacionados con su formación de arquitecto y consistieron en indagaciones en torno al arte óptico, atrapado en la bidimensionalidad de la tela.
Más tarde evolucionó hacia un arte completamente diferente, donde las obras transitaron de lo abstracto a lo figurativo y de la escultura a la gráfica.
Langlois a través de todo su trabajo plástico ha mantenido una constante en la cual el valor de su obra ha residido en la idea y su acción creadora, en la que relaciona temas, materiales y procesos de la cultura popular, y que se expresa a través de un arte efímero, donde ni el oficio o técnica, ni el soporte son importantes.
En 1969 sorprendió a los visitantes del Museo Nacional de Bellas Artes con la instalación de bolsas de basura rellenas de papel que unidas entre sí formaron una manga de 300 metros que recorrió todo el edificio. La muestra titulada Cuerpos Blandos marcó el inicio de su carrera como instalador.
En 1971, en el mismo museo presentó una serie de pedestales realizados en poliestireno forrado en género o pintado. En 1972 y 1973 realizó una serie de objetos: muebles, ropa, flores, libros, comida recién preparada, sometidos a un baño de resina plástica de secado rápido, que expuso en el Museo de Bellas Artes.
Entre 1973 y 1979 su trabajo se centró en figuras hechas en papel de diario y cola, representaciones a escala natural de figuras humanas y animales, automóviles y árboles, fachadas de casas y objetos.
En 1979 abandonó temporalmente la escultura y su trabajo se concentró en una serie de obras de naturaleza variada como “El colchón amatorio”, donde un colchón, el del artista, fue soporte de una serie de textos extraídos de canciones populares y telenovelas; “El carnet sentimental”, una serie de intervenciones hechas sobre el carnet , sobreponiéndole frases y dibujos; “El pan”, Exposición en la que el artista presentó 21 tipos de pan dispuestos sobre bandejas debidamente rotuladas, cada pan estaba pintado a mano y timbrado con anilina comestible para ser consumidos por los asistentes.
En 1987 comenzó a trabajar con plasticina, realizando una serie de figuras: lechugas, ratones, discos, libros, patas de gallina, zapatos, etc., que reprodujo en series hechas a mano.
En 1990 presentó en los muros exteriores del Museo de Bellas Artes, con la ocasión de la Exposición Museo Abierto, la obra “Diarios de Vida Recortados” con 600 fotocopias de 20 x 20 cms. con imágenes extraídas de diarios nacionales.
En 1997 presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes su Exposición “Miss”, donde ratones y pescados esculpidos en papel de diario y cola fría, palos de ciruelo, hombres de cúbito dorsal, mujeres onas, bustos, serpientes calaveras y corazones de Jesús fueron expuestos de una manera donde lo cómico se insertó en lo serio, lo grotesco en lo trágico, lo puro en lo impuro y lo feo en lo bello, gesto recurrente en todas las obras de Langlois Vicuña.
Aquí también dejó relucir un tema que el artista ha trabajado durante mucho tiempo, el de las identidades, la suya propia y la de América, haciendo una fuerte crítica a los modelos internacionales de belleza que se han impuesto y manifestando un rechazo a la invasión de los modelos entregados por la televisión, los malls y el creciente consumismo.
Uno de los materiales más usados por el artista ha sido el papel de diario, el cual ha sido encolado en algunas ocasiones para dar vida a cuerpos como “Miss universal destiny” que reprodujo la figura de la Momia del Padre Le Paige. De igual manera ha trabajado fotocopiando imágenes habituales de la vida social de diarios.
Investigación
Lo blando que instauró prácticas y reflexiones flexibles
Efímero, transitorio, virtual son términos posibles para acercarnos a las obras que realizó el artista Juan Pablo Langlois, a partir de la segunda mitad de la década del sesenta.
Este artista aplicó el abandono radical de los elementos tradicionales del arte, generando una producción que altera las relaciones conceptuales al interior de éste, así como de sus circuitos de difusión y crítica, al adoptar de la producción brugnoliana el objeto, pero sacándolo ya del ámbito “soporte” para entregarle autonomía absoluta en el espacio, inaugurando así, de modo abierto, la práctica de la instalaciones en Chile.
La instalación, que tiene sus primeras intentonas chilenas en obras de Brugnoli, queda “oficialmente inaugurada” en 1968, con la creación que Langlois ubicó al interior de las dependencias del Museo Nacional de Bellas Artes.
Ésta consistía en una larga manga de polietileno negro de aproximadamente 200 m, que se ubicó de modo que recorría diversos recintos del museo, para luego salir por una ventana del segundo piso y anudarse a una palmera de la calle. “Cuerpos Blandos” extremó el concepto de aterritorialidad que estaba sosteniendo la escultura en ese momento, al tornar absolutamente imprecisa su permanencia como forma, como objeto coleccionable, y en definitiva al terminar con la idea de inmutabilidad y permanencia.
De hecho, lo único que queda de ese trabajo es su registro fotográfico.
De este modo, Langlois abrió un nuevo espacio en la reflexión conceptual del arte, y a la vez, estableció la idea de la fugacidad en el campo teórico nacional.
Obra






