Pintor chileno de origen español. Nació en Montesquieu, Barcelona, España el 20 de enero de 1927.
En el año 1947 obtuvo la nacionalidad chilena y el artista comenzó a tomar contacto directo con el acontecer político de Chile.
A temprana edad comenzó a pintar junto a reconocidos artistas paisajistas catalanes que visitaban la pequeña localidad donde vivía.
Al estallar la Guerra Civil Española (1936) su pintura infantil abandonó el paisaje y comenzó a reflejar la violenta realidad de la que es testigo.
Al caer Barcelona en manos de las tropas franquistas (1939), partió José Balmes exiliado a Francia junto a sus padres.
Aquí, los Balmes fueron incluídos en la lista de Más de dos mil refugiados que viajaron en el barco francés “Winnipeg” con destino al puerto de Valparaíso en Chile.
Llegó a los doce años de edad y fue aceptado como alumno libre de la Escuela de Bellas Artes y en el año 1943 ingresó como alumno regular a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, siendo su maestro el destacado pintor Pablo Burchard.
En el año 1947 obtuvo la nacionalidad chilena y el artista comenzó a tomar contacto directo con el acontecer político de Chile durante el gobierno de Gabriel González Videla.
En el año 1952 contrajo matrimonio con la pintora Gracia Barrios, (hija del escritor Eduardo Barrios, Premio Nacional de Literatura), con quien emprendió, dos años después, un viaje de investigación y estudio a Europa apoyados por una beca de honor que les otorgó la Universidad de Chile. Retornaron a Chile después de dos años.
En 1957 nació su hija Concepción, quien ha sido también una destacada artista nacional.
En 1959 Balmes creó el Grupo Signo en conjunto con los pintores Gracia Barrios, Alberto Pérez y Eduardo Bonatti, quienes adhirieron a la corriente informalista que ha tenido un importante rol en la evolución de las artes plásticas en Chile.
En el año 1962 el Grupo Signo expuso en la Galería Darro en Madrid y en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.
Ese mismo año en París integraron la Exposición de Arte Latinoamericano, realizada en el Museo de Arte Moderno junto a destacados artistas: Rufino Tamayo, Roberto Matta, Wilfredo Lam, Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz-Diez, Julio Le Parc, entre otros. Al año siguiente, participó con su esposa en una Exposición por la Paz en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, dirigida por el crítico Alexandre Cirici-Pillicer. Entre los expositores se encontraban: Miró, Tápies, Guinovart.
A su regreso a Chile, adhirió a la campaña presidencial del candidato socialista Salvador Allende. En el año 1967 junto a su señora recibió una invitación del British Counsil y del Ministerio de la Cultura de Francia con el objeto de conocer y estudiar el funcionamiento de las escuelas de arte de esos países.
En el año 1970 Balmes realizó obras para conmemorar los inicios del Gobierno de la Unidad Popular del Presidente Salvador Allende. Al año siguiente participó en el proyecto del Museo de la Solidaridad consistente en la donación de obras a Chile de parte de artistas internacionales.
En el año 1973, con el advenimiento del Gobierno Militar, debió abandonar el país y vivir en Francia. Allí se integró al grupo docente de la Universidad de París I Pantheon-Sorbonne y recorrió diversos países europeos.
El año 1982 regresó a Chile, continuó su actividad docente en la Universidad de París, alternando sus estadías entre Chile y Francia, situación que duró hasta 1986 en que fijó su residencia definitiva en Chile.
Balmes ha ejercido diversos cargos entre los que se destaca la extensa y señera labor docente desarrollada a partir de los años 50: Profesor de Pintura de la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile (1950-1973); Director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile (1966-1972); Decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (1972-1973); profesor de Pintura de l’Université de París (1974); profesor de Pintura de la Universidad Católica de Chile (1988); docente de la Universidad Finis Terrae de Santiago (1994); Miembro de la Comisión Asesora Presidencial en Materias artísticas y Culturales (1997).
El Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, en el año 1995, organizó una Exposición retrospectiva “Balmes 50 años de pintura” en reconocimiento a su importancia en la historia plástica chilena.
Balmes ha compartido su desarrollo artístico y docente con un arduo trabajo gremialista que inició el año 1947 cuando fundó el grupo GEP que reunió a diversos artistas de su promoción como Martínez Bonati, Gracia Barrios, Gustavo Poblete, Guillermo Núñez y Hardy Wistuba, entre otros. Ha presidido la Asociación de Pintores y Escultores de Chile, participando activamente en el acontecer político y cultural del país. En 1998 fue nombrado primer presidente de la nueva sociedad “Creaimagen” en defensa de los derechos de autor de los creadores de imagen fija.
La propuesta artística de José Balmes ha estado siempre muy ligada a un plano social, a un compromiso del artista con el hombre y con el papel del arte en la conciencia colectiva.
José Balmes ha obtenido numerosos premios y distinciones desde los inicios de su actividad artística.
Trayectoria
La propuesta artística de José Balmes ha estado siempre muy ligada a un plano social, a un compromiso del artista con el hombre y con el papel del arte en la conciencia colectiva.
En forma crítica y testimonial desarrolla imágenes que se mueven en torno al hombre y su contingencia.
Dentro de la corriente informalista, el estilo que Balmes ha desarrollado es de una expresividad extrema, de un realismo que va adquiriendo distintas formas a lo largo de su trayectoria, sin dejar nunca de lado el sentido de responsabilidad social, lo que ha generado obras con un impacto fuerte y directo de la materia, resultado de su compromiso frente a la contingencia histórica.
Aunque ha mantenido la permanencia del óleo como medio de expresión, Balmes ha desarrollado un lenguaje muy particular a través de diversos medios expresivos como el collage, la inclusión de objetos reales, la pintura aerosol. “Para expresar su temática hace uso de un lenguaje plástico de gran elocuencia, planos de color aplicados a través de brochas, pinceles, spray y rodillos, todo es válido ante su necesidad de expresión” (Beatriz Huidobro Hott, curadora)
Balmes es un artista comprometido con su tiempo y con la realidad inmediata y lejana, muertes injustas, asesinatos, pueblos oprimidos, luchas de trabajadores, violencia y dolor contemporáneos (“Paz”, “Vietnam”, “Santo Domingo”).
La incorporación de elementos cotidianos, de materiales toscos, de textos y elementos simbólicos son resultado del estudio y de la denuncia que desea realizar frente a la realidad de su época. Son obras que contienen un fuerte cuestionamiento, inquietudes políticas y sociales, testimonios de fuerte carga emotiva.
Aportes
José Balmes ha obtenido numerosos premios y distinciones desde los inicios de su actividad artística: Premio de Honor en el Salón de Alumnos de la Escuela de Bellas Artes (1946); Segundo Premio Honorífico a extranjeros del Salón Oficial de Santiago (1948); Primer Premio del Salón Oficial, Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1951); Premio de Honor del Salón Oficial de Santiago (1958); Premio en la II Bienal de México (1960); Mención de Honor en la II Bienal de París consagrada a artistas jóvenes(1961); Primer Premio, Mención Pintura, concurso CRAV de Valparaíso (1963); Premio Especial, concurso Esso (1964); Primer Premio, Mención Dibujo, Bienal Americana de Arte de Cali, Colombia (1971); Primer Premio de Grabado, Exposición Internacional Intergraphic de Berlín, Alemani (1977); Premio de la Crítica, Santiago (1984); Primer Premio Bienal Iberoamericana de Arte sobre papel en Buenos Aires, Argentina (1986); nombrado Profesor Emérito de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes de la Universidad Católica de Chile (1993); Profesor Emérito de la Universidad de Chile (1996); Orden al Mérito Docente y Cultural “Gabriela Mistral” otorgado por el Gobierno de Chile (1997); Premio Michoacán, Mención Pintura, otorgado por la Comisión Nacional de Cultura del Partido Comunista de Chile (1997).
La importante y activa labor docente que ha desarrollado José Balmes ha ejercido una notable influencia en las generaciones de nuevos artistas. Entre estos se destacan Francisco Brugnoli, Patricia Israel, Eugenio Téllez y Eugenio Dittborn.
La obra del artista ha sido reconocida tanto en Chile como en el extranjero, ha expuesto en destacadas galerías de Europa obteniendo importantes reconocimientos.
Investigación
La sociedad y la política en el Informalismo de Balmes
A mediados de los años ’50 una nueva generación de artistas, reunidos por la condición de ser condiscípulos de Pablo Burchard, comenzaron a proponer en Chile una pintura donde el gesto, su velocidad y su materia fuera desestructurando de manera acelerada la imagen del mundo fenoménico.
Esa nueva generación de artistas, provenientes de las reformas curriculares que ellos mismos incitaron cuando conformaban el ‘Grupo de estudiantes plásticos’, se hizo cargo de los preceptos de la Modernidad y enfrentó la tradición del cuadro bajo la autodenominación de ‘Grupo Signo’, del cual Balmes fue importante figura.
Así, la modernidad en la plástica nacional se llevó a cabo por el corte más radical con la figuración mimética: la abstracción, que en la figura de Balmes asumió el formato de gesto que señala un pre-informalismo.
Se postuló, entonces, un espacio pictórico donde las estrategias de desintegración de la imagen pasaran por el collage y la materia a través de la matriz informal, lo que significó una pintura establecida por fuera de los marcos de la tradicional pintura de caballete, una pintura en la que predomina la mano como ejecutora directa, al emplear no sólo el pincel, sino que toda la mano desnuda impulsada por el brazo, lo que a su vez compromete al cuerpo, señalando entonces ya un pleno Informalismo .
Con estos procedimientos se consolida a la materia plástica como significante y significado, y la gestualidad como productora directa de signos visuales y táctiles que reemplazaron la iconicidad basada en el trabajo de imágenes referenciales.
Esta vanguardia se compuso, entonces, por la distancia con la tradición académica, pero también porque, al trasladar el lenguaje del cuerpo al arte, el deseo se situó como desafío erigido desde lo visual hacia los parámetros sociales establecidos.
El Informalismo se hizo cargo, entonces, de los procesos sociales contingentes en Chile, y readecuó para ello su matriz informal del gesto puro, incorporando otros nuevos procedimientos plásticos: imágenes fotográficas de origen industrial o textos de diarios de circulación masiva, ligadas directamente con el acontecer cotidiano de las grandes transformaciones sociales: protestas, reformas legales, cesantía, etc… Al asumir la contingencia como la condicionante de su producción, las obras adquirieron una re lectura, incluso en sentido regresivo, que liga cada elemento formal a un fenómeno social.
Así por ejemplo, el chorreo de pintura roja es más que expresión pasional del yo, pues deviene en significante de sangre-lucha-proceso. Se asumió la visualidad como violencia, como denuncia, como compromiso.
En palabras de Balmes, expresadas en la Declaración de La Habana, queda manifiesta la íntima interdependencia entre política y arte: “…es necesario crear nuevos valores para configurar un nuevo arte que sea patrimonio de todos y a la vez, que sea expresión de América Latina…por fuera de los mecanismos de oferta y demanda imperantes en la sociedad burguesa…no creemos que exista, así como lo plantea la sociedad capitalista, un arte desprovisto de contenido político, pues todo arte es político aunque no lo exprese de modo evidente…toda creación emana de una investigación en la propia realidad”. Y el politicismo es más claro aún cuando sostiene que “…el arte que es un puro juego formal, así como el que plantea problemas foráneos, está en el fondo dependiendo y afirmando los valores de la cultura dominante y sirviendo a la penetración cultural… forma una dicotomía cultural separando al artista de las masas y creando un arte de elite que afirma valores foráneos”.
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