La aplicación del color en Burchard, se manifestó
como una lucha permanente entre el modelo y el control que
quería ejercer el pintor. Evitando todo exceso cromático,
Burchard quiso mantenerse siempre dentro de la fidelidad hacia
la pintura, excluyendo representaciones emocionales del color. "Caleta de Quintero" es un fiel testimonio de la
nula necesidad de excesos para que la obra posea riqueza,
donde los elementos se funden unos con otros sin perder la
estructura esencial de cualquier objeto. |