En sus obras tardías Couve rompe con su lirismo a
la vez que se retira de la discusión artística
para dedicarse por completo al arte y la literatura. Tal como
sus escritos, las obras de Couve son de difícil nacimiento,
ya que el oficio que el pintor pregona es el de la línea
trascendental de la pintura: los grandes maestros. Dentro
de la complejidad intelectual, la obra escapa a clasificaciones
y estilos, conservándose en la humilde calidad de objeto.
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