"El niño Fez" es una de las obras que determinan
un periodo de la plástica nacional. Pintada en París
de fines de siglo XIX, se aleja de lo pintoresco, característica común de la producción
de ese entonces, para dar paso a valoración de figura,
en este caso el modelo y el fondo. El fondo es trabajado con
pincelada ruda y con fragmentos que contrastan con la delicadeza
de la figura central, donde la composición dinámica
de líneas ovaladas otorgan la sensualidad que faltaba
al resto de la producción nacional de ese entonces.
Interesante es destacar la crítica que siempre se hizo
a la figura oriental, al considerarla débil frente a
la figura femenina. |