A la obra "El jugador de chueca" se la identifica
por parte de los críticos como una de las mejores esculturas
de Nicanor Plaza. A pesar de la idealización romántica
del indígena y el apego a patrones estilísticos
europeos, se trata de una pieza de volúmenes precisos
que hablan de un modelado pulcro. Las líneas son finas
y el equilibrio de la figura se encuentra apoyada en la vara
que no es un mero elemento decorativo. |