Bruna Truffa y Rodrigo Cabezas forman parte de la llamada
Generación Emergente de Artistas Visuales, en que la cual
los procesos pictóricos entran en alianza con procedimientos
no tradicionales, produciéndose una dificultad a la
hora de categorizar sus obras. Tomando influencias de la transvanguardia
internacional de la década de los 80, los objetos se
mezclan con la pintura creando un lenguaje visual que toma
las anécdotas y la cotidianeidad para su reelaboración
tanto en lo estilístico como en lo conceptual. "Cajita
feliz", traslada varios objetos que de diferentes modos
determinan la realidad nacional, objetos cotidianos que provocan
en su conjunto un giro lingüístico donde participan
la ironía y fragmentos de la memoria. |