Arte en Chile

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Exposición chilena abre en Zagreb
ARTE CHILENO: TRASPASANDO FRONTERAS


La exposición de arte chileno compuesto de pintura, escultura, dibujo, grabado y técnica mixta, que representa la obra de 80 artistas chilenos se abrió en la ciudad de Praga. Esta muestra se inauguró en el mes de Noviembre en Zagreb, la capital de Croacia con gran éxito de público y crítica. Posteriormente se dirigió a Rumania donde volvió a encontrar el apoyo del público.

ARTE CHILENO – TRASPASANDO FRONTERAS

Marina Tenzera
Vjesnik – sábado, 13 de noviembre 2004

Cómo es el arte contemporáneo chileno?
La respuesta a algunas preguntas las dará la exposición “Arte Chileno: Traspasando Fronteras”, la gira de la cual se inicia el 2 de diciembre en la Galería “Klovicevi Dvor", bajo el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y la Embajada de Chile en Zagreb. Además nos dará a conocer sus raíces y enlaces latinoamericanos, como asimismo cuanto el arte ha podido participar en los movimientos mundiales artísticos en el período de “fierro” durante la dictadura de Pinochet.


Samy Benmayor

En base al concepto de la señora Patricia Ready y en colaboración con la Vicepresidenta de la Corporación Cultural Lo Barnechea, señora Drina Rendic, y la curadora de la Galería “Klovicevi Dvori” señora Koraljka Jurcec Kos, la exposición presentará a unos 45 artistas contemporáneos, nacidos alrededor del año 1930, a mayoría en Santiago, y que será la presentación de los más destacados pintores y escultores chilenos. Ellos introdujeron nuevos materiales en sus obras de arte durante los años 50, e iniciaron una nueva producción de artes plásticas.

“Cada obra es el “ticket” que nos traslada a distintos parajes de Chile, y nos presenta los temas del amor, de la muerte y de la soledad” – destaca la señora Patricia Ready.


Patricio de la O

El motivo clave del arte chileno es el paisaje. “El experimento, el símbolo, el mensaje escondido pasa al segundo plano, frente a la realización de los principios cuyo resultado es obra de la lectura linear y de signos reconocibles. Es muy difícil perderse. No obstante, en ese entonces el paisaje chileno exigía una nueva mirada; era un punto de partida de varias discusiones y experimentos visuales. Aunque al inicio de los años 50, el paisaje dejó a un lado otros temas, materiales y técnicas, los artistas no se olvidaron de él, porque el paisaje formó parte de una entera iconografía del país” – explica la curadora chilena.


Hugo Marín

En esta exposición el paisaje ocupa un lugar muy especial. Y no es una reproducción de la realidad, sino es “la parte integrante del sentido y de las metáforas que descubren las orillas de un entorno psíquico y físico”. Roberto Geisse (1953) presentará las calles de Santiago “con un sabor melancólico”, Patricio de la O (1949) ofrecerá imágenes de minas excavadas que tal vez asociarán “la ruina del género humano, de sus heridas y las capas que lo cubren como materia escondida”. De los pintores de la generación anterior, quienes usaban las técnicas mixtas, será interesante ver “los paisajes para reflexionar” de Carlos Montes de Oca (1960)

En los años 50 nace el grupo Rectángulo, cuya primera exposición se presentó en 1956. Una de las ideas del grupo (que también publicó el primer manifiesto artístico en Chile), fue la promoción del arte en el cual la racionalización se sustituye por el ilusionismo.


Matilde Pérez

 

 

 

El público de Zagreb podrá conocer los pintores del grupo Rectángulo, a través de las obras de Matilde Pérez (1920), quien estudió arte cinético y la óptica en Paris, en la clase de Víctor Vassarely, por lo cual sus obras tienen un significado del arte óptico. Por otro lado la pintura de Rodolfo Opazo (1935) “sugiere temas metafísicos, discute sobre la muerte y la existencia”.

Entre los pintores afamados de la generación precedente, se nos presentará Carmen Aldunate (1940), que pone a la figura humana en posición destacada, idealizando a la mujer en retratos. José Basso (1949) pinta al hombre con una mirada íntima, usando el símbolo de la casa que se convierte en un “ser humano” y su interior es un refugio, un lugar abierto para pocos afortunados, porque guarda las características particulares”.


Arturo Duclos

La búsqueda del sí mismo es el “eslogan” de Arturo Duclos (1959), quien sugiere un camino espiritual siguiendo los pasos de las religiones orientales. A través de una técnica mixta, Patricia Israel ( 1939) vuelve al pasado chileno y sus obras irónicas se relacionan con la historia de América Latina.

En el siglo XX la escultura chilena abrazó la abstracción Brancusi y de la escultora de origen croata, Lily Garafulic, no obstante que lugares públicos de Santiago “eran destinados a personajes dignos de la patria”. En los años cincuenta, la escultura chilena vive una verdadera revolución, como por ejemplo en la obra de Osvaldo Peña (1950), cuyo tema principal es el cuerpo humano investigado en una serie de materiales diferentes.

José Vicente Gajardo, trabaja en piedra cuerpos geométricos duros y pesados, dando reflexiones sobre cosas materiales y las formas del espacio. De la misma forma Paula Rubio juega con varias estructuras, formas y materiales, los cuales contrapone y enriquece, manifestando de esta manera las diferencias entre ellos.


Cristián Salineros

Cristián Salineros (1969) evoca la naturaleza y la perfección de la creación, mientras sus esculturas cierran los enigmas de la vida. Alejandra Ruddoff (1960) presenta esculturas plegables cuyas partes se pueden desarticular, dando un resultado con balances inestables. Lucía Waiser (1940) investiga profundamente dos disciplinas: la escultura y las obras de papel. En ambos casos se nota un sutiliza y femineidad en la elaboración, las líneas son claras y transparentes, acentuando el color matiz terracota. Su pensamiento circula al entorno del ser humano, al especial del femenino, cuyo cuerpo a veces se funde con frutas. En esta exposición se presenta la obra de papel, que crea semejanzas entre el “torso” femenino y peras, evocando la naturaleza fructífera, abundante y carnal.


Julen Birke

 

 

 

 

 

Investigaciones más audaces son de Julen Birke (1973) quien introduce en la escultura los materiales que no son convencionales, experimentando con textiles color rosa. El palpar es la componente básica de sus obras, como también lo son, la luz y el espacio.