Arte en Chile

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Little Medea y Compañía de Teatro La Nacional, una de las grandes revelaciones dramatúrgicas de la temporada 2006


POR MÓNICA DROUILLY HURTADO

Compañía de Teatro La Nacional:
Esa Pequeña y Desgarradora Intimidad

Reconocida por Little Medea, una de las óperas primas más comentadas de esta temporada teatral, poseedora de un sello único, íntimo y desgarrador, la Compañía de Teatro La Nacional ha llegado para darle un nuevo contrapunto a la creación escénica contemporánea. Aquí, un pequeño recorrido por su breve pero intensa trayectoria, algunas palabras de su directora, Isidora Stevenson y un par de apuntes sobre la lucidez de su propuesta.

Logotipo de
Teatro La Nacional

Compañía de Teatro La Nacional emerge en el concierto dramatúrgico en mayo de este año cuando, en la intimidad de la pequeña sala de teatro del extinto Café Sonoro, estrena su opera prima Little Medea, perturbadora y conmovedora obra teatral inspirada en Medea, el clásico texto de Eurípides. Con una temporada de tan sólo un mes, la obra dio qué hablar, llamó la atención de la prensa y comenzó a difundirse a través de los comentarios y recomendaciones de los espectadores que, interpelados por la ternura y la crudeza transmitida sobre las tablas, buscaban que sus amigos y conocidos también pudiesen acceder a esta experiencia.
                Los responsables de este íntimo fenómeno son Sebastián Ibacache, joven actor que interpreta a la enfurecida Medea; María José Bello y Paulina Dagnino, actrices que interpretan a Hija 1 y a Hija 2, respectivamente; e Isidora Stevenson, actriz, dramaturga y directora de la obra, responsable, entre otras cosas, de la idea de transgredir las marcas de género indicadas en el texto.

Medea de Eurípides/Medea de Stevenson
El texto clásico de Medea se centra en el momento en que Jasón acuerda con Creonte, Rey de Corinto, abandonar a Medea, su mujer, para así poder casarse con la princesa del reino. Jasón, en esta acción, olvida su compromiso con Medea y todo a lo que ella había renunciado para estar a su lado. Medea, movida por los celos, busca vengarse de la traición de Jasón y con este fin mata a los dos hijos producto de su unión.


Logotipo de
Little Medea


                Muchos autores han vuelto a tomar el tema de Medea, entre ellos Racine, Anouilh y von Trier. En el contexto nacional, Rodrigo Pérez adapta y monta su versión a fines del 2001. Así emerge la interrogante de porqué trabajar nuevamente con Medea, a lo que, Isidora Stevenson contesta: «La idea surge de la necesidad de conectarme nuevamente con el material de Medea, que había sido un infructuoso trabajo en la escuela, era necesario entonces reconciliarme con ella. Luego me pareció que no era justo quedarme solo con Eurípides si tantos otros habían escrito a partir del personaje y la historia de esta salvaje heroína. Es ahí cuando hacemos convivir en escena a todas las Medeas que se han escrito y cruzamos esas perspectivas de narración, según sus épocas y contextos, que son muy interesantes de comparar». Pero no sólo de textos consagrados está compuesta Little Medea, el método creativo experimental de la Compañía de Teatro La Nacional incluye un trabajo junto a los actores que escriben sus propios textos inspirados en la obra. Posteriormente estos textos se insertan en la estructura base y conviven con los de Eurípides y los otros autores. Una puesta en escena massmediatizada y pop es el resultado de la experimentación y los estudios con respecto al mito de Medea, en donde destaca la estética naïf y el hecho no menor de reemplazar a unos hijos casi mudos propuestos por Eurípides por un par de niñitas que llevan sobre sus hombros el peso de la narración.
               


María José Bello
(Hija 1)
y Paulina  Dagnino
(Hija 2)

Los Premios

La breve temporada en el ya mítico Café Sonoro fue sólo el comienzo. A principios de agosto, esta joven Compañía participó en el Festival 6 Para Nuevos Directores Teatrales, prestigioso evento organizado por la Universidad de Chile. Little Medea arrasó en la competencia y terminó cosechando los galardones en las categorías de Mejor Actriz (María José Bello), Mejor Actor (Sebastián Ibacache) y Mejor Dirección (Isidora Stevenson).
                A fines del mes agosto, ganaron el Primer Concurso de Teatro Griego Clásico organizado por la Fundación Gabriel y Mary Mustakis en colaboración con la Corporación Cultural de Las Condes y el Teatro del Parque (Boulevard del Parque Arauco). Este premio supuso un momento muy importante en la Compañía ya que parte del Premio consistía en tres funciones en el Teatro del Parque, enorme sala dotada con la mayor tecnología teatral pero absolutamente carente, debido a su tamaño y a su público objetivo, del carácter íntimo que reviste a Little Medea. Para Isidora Stevenson el adaptarse a esta sala fue

La voz de los expertos

A través de la composición por collage, Teatro La Nacional genera una armoniosa propuesta estética, que acompañada de elocuentes actuaciones y de una lúcida dirección, consigue transmitir de forma jocosa, y en ocasiones, de manera bastante sombría, imaginarios que están arraigados en lo más profundo de las sociedades de hoy en día.

Ramón Griffero
Dramaturgo
Director de la Escuela de Teatro de la Universidad Arcis.

«Difícil. O sea, es rico trabajar con recursos técnicos y todo eso pero no estamos acostumbrados a espacios tan grandes e impersonales. Lo más difícil es modificar la concepción intima de la obra en relación al espacio escénico». La adaptación al cambio de contexto llevó a la Compañía a hacerse cargo de la necesidad de una profesionalización total, al respecto, el productor Pablo Andrada señala: «Me parece que el enfrentarnos a un lugar tan grande y a un público que normalmente no ve este tipo de obras, como el del Parque Arauco, nos ayudó a tomar conciencia de que esta obra y los futuros proyectos de la compañía deben funcionar en cualquier recinto y para todo público. En ese sentido, pienso que nos transformamos en una compañía totalmente profesional en cuanto a la calidad del trabajo que cada integrante realiza».



La Propuesta Escénica


Sebastián Ibacache
en el papel de Medea

Un rasgo de Little Medea que se percibe desde el primer momento que se ingresa a la sala es la herencia del connotado dramaturgo alemán Bertolt Brecht. Con una escenografía que no esconde nada, con cables y andamios a la vista, con un hombre personificando a una madre despechada, con una puesta en escena dividida y separada en segmentos, con la presencia constante de los personajes en escena aunque no participen de ésta, no hay posibilidad de olvidar por algún momento que esto es representación. Los elementos dramáticos han sido dispuestos para lograr a toda costa el famoso distanciamiento brechtiano, para evitar una identificación ciega que desvincule al espectador del contexto que lo acoge diariamente y de las particularidades contingencias sociales e históricas en donde surge la obra.
                Es fácil encontrar los dispositivos brechtianos en la dramaturgia contemporánea, incluso el procedimiento ha permeado a otros ámbitos y es posible rastrearlo desde la arquitectura hasta la televisión. Esta masificación constituye un arma de doble filo: por un lado, se ha instalado la conciencia en torno a que la representación se sitúa desde un punto de enunciación y, por ende, se encuentra revestida de ideología; por otro lado, su exceso se ha traducido en que los dispositivos brechtianos han perdido su potencial al olvidar la segunda parte de lo propuesto por el autor de La ópera de los tres centavos: es imprescindible que el efecto del distanciamiento vaya más allá de los límites temporales y espaciales de la obra representada para que la reflexión crítica que ésta busca incitar se sitúe en un contexto social y no sea sencillamente olvidada como las malas piezas teatrales.
               


Hija 1 e Hija 2 en escena
bajo una proyección de
Landscape of Death:
Babies
del artista suizo
H. R. Giger.

Es en este punto donde la lucidez de Isidora Stevenson sale a relucir. Su apuesta es compleja y arriesgada. En un mundo donde los procedimientos han sido gastados de tanto exhibirlos, su dirección y su puesta en escena logran traspasar la  barrera impuesta por el tiempo y espacio: la reflexión acompaña al espectador no sólo durante la obra, sino también mientras abandona la sala de teatro, lo sigue en el trayecto de vuelta a casa y en los días venideros. Para la directora, Little Medea «logra esta efectividad porque hay una comprensión del mecanismo no solo en forma sino en contenido y discurso. También por una claridad de lo que se quiere decir». Esto es explícito en la gran fuerza de la Medea de Sebastián Ibacache –insólita representación que inicia las transgresiones de género de la puesta en escena– y por la inédita ocurrencia de darle voz a las hijas resultantes de la unión Medea-Jasón. «En todas la versiones de Medea los hijos tienen 4 líneas, y me parece que son los testigos de todo, ¿por qué no hacerlos el centro del relato? Si son fruto del amor entre Jasón y Medea y luego son el vehículo de la venganza, me parecía que era obvio hablar desde ellos», señala la directora.

La voz de los expertos

Muy bien coordinado conjunto de efectos de interesante visua-lidad, apoyado por elementos audiovisuales modernos y efi-cientes. [...] Un conjunto que ha iniciado un muy buen camino de investigación teatral con una clara exigencia creativa. [...] Little Medea es un buen ejemplo de lo que puede hacer un grupo de actores y técnicos para pre-sentar un espectáculo de cali-dad. Dejará bien puesto a nuestro teatro joven donde tenga la oportunidad de presentarse.

Agustín Letelier
Crítico Teatral de Artes y Letras
Profesor de Teatro, PUC.

Huachas
Al arte se le han endilgado muchas misiones y deberes sociales. Uno de ellos es el de dar cuenta de los procesos que vive una sociedad y cómo esto afecta a los individuos. En este sentido, Little Medea se hace cargo de esa misión ya que, partiendo desde un texto de más de dos mil años, es capaz de situarse en un Chile contemporáneo sin perder las preocupaciones atemporales que han convertido a Medea en un clásico mientras logra, simultáneamente, adecuar un montaje capaz de inducir el diálogo con su contexto. Es así como habla, entre otras cosas, de la desintegración del mito de la típica familia chilena, mostrando a una madre infeliz, despechada, abandonada y vengativa, en medio de una sociedad que insiste en vincular a la maternidad con la felicidad y que sigue pensando que la estructura papá+mamá+muchos hijos es la única manera (correctamente católica) de llevar una familia.
               

De los estudios y análisis de la sociedad chilena, el libro de Sonia Montecino Madres y huachos · Alegorías del mestizaje chileno (1991, muy deudor de El laberinto de la soledad de Octavio Paz), intentaba explicar las relaciones predominantes de género y dominación. Si bien tiene muchos aciertos al decir que las mujeres son vistas idealmente en el rol de madres y, debido a la violencia del mestizaje, los hombres se encuentran ausentes y los niños tienden a ocupar el rol de huachos, muchos le han criticado a Montecino el imperdonable olvido de las huachas. Es decir, nunca analiza el caso de las mujeres como hijas. En este sentido, la trasgresión de género de Isidora Stevenson se hace cargo desde el lenguaje de las artes de este olvido académico. Hija 1 e Hija 2, con esa inocencia cruel del testigo de la brutalidad de su origen, se acercan al esbozo de una respuesta con respecto al papel de las hijas en esta sociedad.

Extracto de la carpeta promocional del proyecto H. P.

Lo que viene
Para enero la compañía ya tiene planes: participará de la sexta versión del Festival de Teatro de Gorbea en la IX Región. En febrero, el Premio de la Fundación Mustakis los llevará a participar en el Festival de Teatro Griego Clásico de la ciudad de Guanajuato, México.

               

Con respecto a nuevos proyectos, ya se encuentran trabajando en H. P. una propuesta que busca escenificar la historia de Hans Pozo Vergara, protagonista de uno de los homicidios más bullados y más escabrosos del último tiempo. La dirección seguirá bajo la responsabilidad de Isidora Stevenson pero esta vez la dramaturgia estará a cargo de Luis Barrales. El referente brechtiano, la pobreza y la simpleza serán los elementos que vinculen a H. P. con Little Medea, abordando muy de cerca el tema del desmembramiento que, según la directora «no es sólo físico sino también espiritual, todos los personajes están partidos por dentro, ese desmembramiento es el fin del personaje, pero como dice Brecht, lo importante son los procesos sociales que desencadenan lo que sucede en escena».