Arte en Chile

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Algo raro le pasó al Bellas Artes

POR MÓNICA DROUILLY HURTADO

Hasta el domingo 27 de Febrero se puede asistir a la instalación “aquí ayer-aquí hoy-aquí mañana. traslape de percepciones de un lugar” de la artista chilena Ángela Ramírez en el Museo Nacional de Bellas Artes. Este traslape de percepciones se encuentra en dialogo explícito con las dudas y propuestas artísticas que hace exactamente un año acogía el primer piso del mismo museo en el marco del IV Bienal de Arte (Joven) [Suversiones/Imposturas]. Ante la pregunta, ‘¿Existe una relación entre la obra de arte y el lugar que ésta ocupa?’, la instalación de Ramírez contesta que indudablemente sí. La obra no se entiende en otro lugar. Es la coexistencia espacial de distintas temporalidades –una real y presente, otra potencial e hipotética–, la que logra establecer un vínculo con el entorno, problematizando con la imposibilidad de compartir cuatro coordenadas (x,y,z,t) simultáneamente. Para esto, Ramírez se instala en el lugar oficial del arte, ahí donde se instalan los consagrados, rompiendo con la rutina de un paisaje que se ha vuelto invisible de tan transitado: la obra se toma el museo, pero no sólo por dentro: modifica su fachada, lo ‘moderniza’, llama la atención.

La obra de arte se abre al espectador creando entre ambos un espacio de infinitas interpretaciones. De este modo, “aquí ayer-aquí hoy-aquí mañana” logra trascender al marco teórico que la vio nacer y logra sustentarse como un discurso que va más allá de la temporalidad, logrando cuestionar, tensionar la relación superficie/estructura. Pero esto sólo puede ser detectado, descubierto por un transeúnte atento, que sea capaz de notar las transformaciones que se llevan a cabo a su alrededor.

La presente instalación sigue la línea desarrollada por la artista con ‘Arbotantes’ (1998, Hospital Barros Luco) y ‘Entrada y Salida II’ (2003, Servicio Electoral), pero hay una gran diferencia entre las propuestas anteriores y la actual: la obra de Ángela Ramírez pasa de ser un discreto susurro, un giño casi imperceptible, a ser un grito. Ya no es un murmullo delator, las estructuras de fierro y fibra de vidrio han tomado el micrófono de las artes visuales chilenas al instalarse en la casa del arte. En las propuestas anteriores, la estructura seguía las líneas y las tendencias arquitectónicas previas. Por ejemplo, en la instalación junto al edificio del Registro Electoral, había continuidad y mimetización, la obra no se anunciaba, no se explicitaba ni explicaba, su sola presencia material era el testimonio de la intervención pública. En cambio, la intervención en el MNBA, rompe con el estilo arquitectónico: a las formas clásicas las hace dialogar con volúmenes altamente geometrizados que se desnudan mostrando los metales que sirven de soporte a la estructura. Además la intervención no es solamente en la fachada, lo es también en el hall central: separa los ambientes, crea zonas más íntimas, rompe los trayectos, deforma el espacio, al igual que un agujero negro deforma la trayectoria de los cuerpos celestes y la luz. La materialidad de los volúmenes presentados por Ángela Ramírez devuelve al interlocutor a la tierra en un mundo donde lo virtual ha reemplazado a lo material: la obra invita a acercarse, a rodearla.

El cambio de tamaño en la propuesta la hace más sonora, más protagónica, pero también más lejana. En el Registro Electoral la instalación fue ‘profanada’ por graffitis, estuvo en directo contacto con la gente a la que busca interpelar. Quedó un testimonio de que, al menos a alguien, le llamó la atención. En cambio, en el MNBA la estructura cuenta con un letrero que dice ‘no subir’. Se ha creado una distancia mayor entre la obra y su interlocutor, pero ¿es éste un espacio de libertad? Depende de cada uno. Depende de cómo se reaccione frente a la propuesta, la elección está en el transeúnte, que debe decidir entre mirar dos veces o hacer zapping.



Varias vistas de ‘Entrada y Salida II’ (2003, Servicio Electoral)




Una vista interior y dos exteriores de instalación “aquí ayer-aquí hoy-aquí mañana. traslape de percepciones de un lugar” (2004)