Arte en Chile

HOME ::ENTREVISTAS

La mágica expresión de un mundo interior

La importancia de las obsesiones

Juan Domingo Marinello cree que es muy importante lo que hacemos y lo que decimos mientras estamos vivos. ¿Por qué? Porque somos un continuo. "Si genéticamente hemos estado vivos desde un comienzo, pasando por panadero, aristócrata, ladrón … todos hemos mantenido vivo el gen, y lo comunicamos grabado, pero esta grabación no depende solamente de la vida que lleve un personaje, sino de la época que vivió, de lo que le conversaron. Entonces todos participamos, por eso es tan importante lo que hacemos y lo que decimos mientras vivimos, porque eso tiene una caja de resonancia insospechada. De repente con una conversación en una micro tú modificaste a otro y a lo mejor ésa era tu razón de ser, nada más que eso".

 


 

Si somos un continuo, ¿de dónde viene tu fuente de inspiración?

Yo creo que la fuente de inspiración son las obsesiones, porque finalmente todo lo que uno hace es un autorretrato, es la huella de la mano en la cueva que alguien transformó en un bisonte, y eso le va sirviendo a todos, y tú no sabes en qué… puede ser hoy día, en la micro, te paraste en una esquina, si ni siquiera sé si son estas fotodigrafías, pero me entretiene, yo creo que a la gente le llega … es maravilloso esta comunicación sin la necesidad de conversar, quizás le muestras lo único que le pudo haber interesado a la otra persona y te ahorras una serie de cosas.

¿Y también te entretiene hacer clases?

Es que no es diferente, en el fondo cuando haces clases tienes el privilegio enorme de la trascendencia, tienes 30 tipos obligados a escucharte durante dos horas … y si lo que dices es con pasión y amas lo que dices, una frase lo puede modificar a una persona para el resto de su vida. No son los objetivos generales, ni específicos, es una frase que incluso se puede decir inconcientemente.

"Hay un montón de ejemplos en la vida real", dice; y recuerda que una vez fue a Chillán a hacer unas fotos, iba caminando y se le acercó un alumno que tuvo cuando hizo clases en una escuela de publicidad. El alumno le recordó que él una vez dijo que en Chile se podían inventar cosas, que incluso haciendo letreros de publicidad en provincia se podían hacer ricos, y él hizo exactamente eso. "Yo creo que él sólo escuchó eso, y se fue a provincia, colocó una fábrica de letreros, hizo familia por allá y nunca se olvidó de que esa idea le llegó en una clase somnolienta de las tres de la tarde".

Entonces el cuidado de las palabras … no de decir cosas, sino de despertar cosas. El privilegio es que en alguna de las doce clases del semestre algo despierte, porque la pedagogía no es enseñar a usar una cámara, sino que con lo poco que sabes de la vida intentar que el otro tenga alguna pasión, algo que hoy es muy difícil lograr, precisamente porque el mundo científico te ha despoblado las creencias mágicas.

El gusto por la imágenes l El placer de ser autor l La necesidad de la magia l La importancia de las obsesiones