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La mágica expresión de un mundo interior

El gusto por la imágenes


Su interés por la fotografía parte del gusto por las imágenes. "Tengo una memoria más visual que de textos y cosas de ese tipo … tal vez por eso uno finalmente toma algo que permite grabar, hacer o fabricar imágenes, lo que en el fondo no significa que uno sea inhábil en la palabra, sino que hay precisiones -sobre todo en el campo emocional- que puedes hacer mejor con la imagen", dice Juan Domingo Marinello.

Recuerda que cuando era niño su padre le regaló un juego de fotografía que estaba incompleto. "Supongo que le salió más barato por eso", dice sonriendo. Bueno, estaba incompleto porque le faltaban los químicos, y se entretuvo mucho consiguiéndoselos en otro lado . "Es un juego que recuerdo muchísimo … pero nunca tuve ninguna clarividencia hacia nada , salvo esta obsesión por la imágenes".

¿Cuándo decides dedicarte a la fotografía?

Cuando terminé el colegio tenía muy claro lo que no quería ser , y muy poco claro lo que quería hacer. Desde esa perspectiva, el proceso fue elegir una carrera lo suficientemente ambigua. La opción fue Periodismo, pero una vez llegada la carrera volvió a quedar claro lo que no quería ser: Me causaba horrores escribir a máquina tres horas todos los días, lo que era usual en un periódico,y así fui derivando a esto que tú aprietas un botón y tienes una crónica hecha.

Durante los años 60 y 70 estudió fotografía en Bélgica, luego volvió al país y terminó la carrera de Periodismo.

¿Que es la cámara fotográfica para ti?

Para mí la cámara siempre fue un pretexto perfecto para entrar a casas que me fascinaban … conocer a gente que me fascinaba. Desde el punto de vista del periodismo, la cámara es un pretexto enorme para estar en un lugar del que no hubieras tenido noticia, no hubieras podido entrar, o no te hubieras atrevido a entrar, o para retratar gente que es muy interesante, que de no estar la cámara no lo hubieras hecho.

En ese sentido la cámara empieza a formar, no el centro de la vida, pero sí una herramienta interesante.

Ahora eso dista mucho de la dimensión empezar a usar la herramienta para una expresión personal, porque el periodismo o la fotografía editorial tiene resuelta la vida todos los días: el día de mañana puedes ir a dar a Puerto Montt o a una calle interesante de Santiago, o fotografíar una margarina … A cambio de eso vas perdiendo la capacidad de planificar tu vida.

Entonces, ¿por qué te dedicaste a la fotografía comercial?

Por el problema de ganarse la vida. En ese tiempo, en este campo se hacía de todo, porque lo que se pagaba era hacer una fotografía bien a foco, que no era fácil en ese tiempo, y los trucos del oficio. Así me convertí en fotógrafo comercial, con la especialidad de fotografía editorial.

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