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La
palabra “Fotografía”, que deriva de las
palabras griegas photos (luz) y graphe
(escritura), fue empleada por primera vez por Sir John Herschel
en 1839.
Como imagen fotográfica o imagen fija entendemos
la imagen formada a partir de la proyección de haces
de luz sobre un soporte sensibilizado químicamente;
principalmente, papel de dimensiones variables.
Dos son los pasos que se siguen para llegar a la fotografía:
el primero es la obtención de la imagen, y el segundo,
la fijación de la misma en un soporte (lámina
o placa).
La fase de “captura” de imagen se realiza, fundamentalmente,
con aparatos o máquinas denominadas comúnmente
‘cámaras’, debido a que son herederas
directas de la Cámara
Obscura desarrollada en el Renacimiento.
Es claro, entonces, que la fotografía como tal no
ha sido inventada por un único individuo; su historia
es la historia de una serie sucesiva de descubrimientos
y avances que se remontan a la antigua Grecia.
Así pues, la fotografía surge como síntesis
de dos experiencias muy antiguas: el descubrimiento de la
cámara oscura y de que algunas sustancias son sensibles
a la luz. |
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La
cámara oscura, en cuyo mecanismo
se basan todos los aparatos fotográficos, era conocida
desde muy antiguo, remontándose a Aristóteles,
y su uso como ayuda para el dibujo, a Giovanni Battista
della Porta.
Como su nombre latino indica, camera obscura, ésta
era originariamente una habitación oscura con un
pequeño agujero en la pared o en un postigo de la
ventana, a través del cual se proyectaba una imagen
invertida de la vista exterior sobre el muro opuesto o sobre
una pantalla blanca.
Desde el Renacimiento, la utilización de la cámara
oscura jugó un papel decisivo para la elaboración
del sistema de perspectiva
geométrica centralizada.
Diferentes artefactos fueron perfeccionando este invento:
en 1550, una lente biconvexa permite obtener una imagen
más brillante; en 1568, la añadidura de diversos
diafragmas otorga una imagen más nítida; en
1573, la incorporación de un espejo cóncavo
endereza la imagen que hasta ese momento había sido
invertida; y luego, en 1636, la bola escióptrica,
popularmente conocida como “ojo de buey”, permite
la visualización de panorámicas.
Además, diversas modificaciones a la estructura original
consiguen que la cámara oscura sea un mecanismo portátil,
móvil y de más fácil disposición
espacial.
Entonces, el problema de obtención de la imagen estaba
resuelto. Quedaba ahora encontrar el modo de fijarlas sobre
una placa o superficie.
Los alquimistas de la Edad Media conocían ya la existencia
de materiales fotosensibles, pues sabían que la luz
transformaba el aspecto de la ‘plata córnea’.
Pero la primera persona que realmente logró fijar
con procedimientos químicos una imagen obtenida en
la cámara oscura fue el francés Joseph
Nicéphore Niépce (1765-1833) quien,
interesado por la litografía pero sin saber dibujar,
deseaba “descubrir en las emanaciones del fluido luminoso
un agente susceptible de impresionar, con toda exactitud
y de manera durable, las imágenes transmitidas por
el procedimiento de la óptica y la obtención
de una huella que no se altere demasiado de prisa”.
Sus experiencias fueron potenciadas por su compatriota Jacques
Mandé Daguerre (1791-1851), quien trabajó
conjuntamente con Niepce, pero oponiéndose a la publicación
de los descubrimientos de éste, hasta que acaeció
su muerte.
Daguerre encontró un procedimiento simplificado,
apto para su explotación comercial: el daguerrotipo,
imagen grabada sobre metal, que se obtiene por la impresión
de placas de este material, mediante un baño de yodo,
fijándose con sal de mar y mercurio.
El éxito del invento, debido en gran parte al apoyo
del gobierno francés, fue fulminante; se convirtió
en un verdadero negocio, sobre todo en su aplicación
al retrato, ya que el público apreciaba la nueva
“fidelidad extrema” hacia el modelo, y el costo
abaratado en relación al óleo, por ejemplo.
Simultáneamente a las investigaciones de los franceses,
un inglés, William Henry Fox Talbot
(1800-1877) desarrolló experiencias que llevan a
muchos a considerarlo el verdadero padre de la fotografía.
Su invento patentado en 1841, el calotipo, reproduce la
imagen de un negativo sobre papel. Su descubrimiento
del negativo permite que la primera imagen invertida
pueda ser empleada como objeto para copiar, y con una segunda
operación, sombras y luces se vuelvan a colocar en
su disposición habitual.
El negativo permite, entonces, repetir la misma imagen cuantas
veces se desee; a esto se suma la invención de la
“Imagen Latente” (que reduce el tiempo de exposición,
hasta entonces de varios minutos) y la utilización
de papel, con lo cual se hace posible reducir los costos
de la fotografía.
En el calotipo se contienen todos los desarrollos posteriores
que llevarían a la cámara fotográfica
a su difusión en el ámbito del consumo doméstico:
en 1851 se sustituyó el método de Talbot,
sobre papel negativo, por el propuesto por Frederik
Scott Archer (1812-1852) sobre cristal conocido
como colodión húmedo, que
permitía la reproducción de imágenes
de un modo mucho más nítido y detallado que
el que ofrecía el calotipo. El negativo obtenido
era de mejor calidad, comparable al daguerrotipo y además,
permitía la obtención de positivos directos
más baratos.
Con el colodión húmedo, la fotografía
dio un salto gigantesco al permitir la confluencia repentina
en un mismo procedimiento de tres importantes factores:
economía, gran nitidez y facilidad para la
tirada de múltiples positivos.
En 1854 Adolphe- Eugène Disdèri (1819-
1890) patentó su famosa Carte de visite photographique,
ocho fotografías pequeñas del tamaño
de una tarjeta de visita, alineadas en un sólo cliché
obtenido con una cámara dotada de varios objetivos.
Este invento terminó por poner la imagen fotográfica
al alcance de la gran masa.
En 1878 Charles Harper Bennet (1840- 1925)
inventó la fotografía instantánea,
que permite obtener imágenes en 25/100 de segundo:
es el inicio de la fotografía moderna. Este adelanto
tiene importantes consecuencias de orden artístico,
perceptivo y sociológico, pues por una parte permitió
investigar científicamente el movimiento y su representación,
y de otro lado, favoreció enormemente el proceso
fotográfico.
Así por ejemplo, Eadweard Muybridge
(1830-1904) fotografió en 1872 el movimiento real
de las patas de un caballo al trote, constatando que la
visión que se creía hasta ese momento como
certera, estaba errada.
La instantánea, es decir, la detención del
movimiento, permitió entre otras cosas, que el reporteo
fotográfico penetrase en el terreno mismo de la acción:
lo que la fotografía pierde en equilibrio, lo gana
en intensidad.
En 1884, George Eastman (1854-1932) sacó
a la venta la primera película en rollo sobre papel
y cuatro años después, la primera cámara
en serie, que bautizó con el nombre de Kodak.
La máquina, sumamente manejable y de bajo costo (25
dólares) marca una verdadera revolución. Fue
seguida por la Kodak Pocket, que se podía cargar
y descargar a plena luz (la anterior era abierta únicamente
en cuartos oscuros) y luego por la Kodak Brownie,
lo que consolidó definitivamente la premisa democrática
de que todos pueden conservar todos sus momentos ‘memorables’,
en contra del concepto aristocrático de la imagen
única e irrepetible que significa la pintura.
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El
mecanismo de una cámara fotográfica es comparable
al funcionamiento del ojo humano.
Sus elementos fundamentales son: el objetivo,
cuyas lentes combinadas y curvadas con exactitud concentran
los rayos luminosos en la placa sensible dispuesta en el
interior de una cámara oscura; el obturador,
que sirve para regular el tiempo de exposición de
la película a la luz;
el
diafragma, cuya función es limitar
la intensidad y el contorno del haz lumínico, y el
visor, que permite encuadrar la imagen.
Progresivamente,
se fueron añadiendo nuevos elementos, como los objetivos
de gran angular (que permiten las fotografías
de ángulos de 90º), y los teleobjetivos
(que aumentan la imagen y permiten fotografiar objetos lejanos),
a lo que se agrega el Diseño de máquinas cada
vez más livianas y pequeñas.
Cabe mencionar la Polaroid, que incorpora
su propio laboratorio de revelado interno instantáneo.
El
uso de estos implementos para la obtención de una
imagen está condicionado por ciertos elementos: luz
exterior, velocidad de disparo, apertura del diafragma y
sensibilidad de la película utilizada; la interrelación
de estos factores permite resultados muy variados.
Además,
se origina una cantidad y calidad casi ilimitada de los
efectos fotográficos a partir de lo siguiente:
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En
el negativo:
Distintos ángulos de visión y de profundidad
de campo, corridos o instantáneas, modificación
tonal.
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Tratamiento del negativo:
Ablandamiento (reducción de la intensidad tonal)
o endurecimiento (mayor contraste tonal) por procedimientos
químicos.
Retocado, montaje, superposición.
-
En el positivado:
Reformulación de la angulación inicial,
modificación de nitidez, corrección o
generación de “defectos”, eliminación
de figuras, negativización, solarización,
positivado en relieve, montaje en positivo (collage
a partir de varias proyecciones sobre un único
papel).
Gracias
a la evolución de la química y la aplicación
de nuevos materiales fotosensibles, las películas
han experimentado grandes mejoras en la búsqueda
del aumento de la sensibilidad en general y de la cromática,
en la finura del grano para aumentar la resolución
y en la reducción del tiempo de exposición
para captar los movimientos más rápidos.
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Julia
Margaret Cameron
“Julia Jackson”, 1865. |
A
la vez que la fotografía se democratizaba, en estrecha
relación con su perfeccionamiento técnico,
fue tomando mayor volumen la preocupación por la
relación entre fotografía y arte.
Las primeras polémicas entre fotógrafos
son interesantes hasta hoy en día, primero porque
se adelantan a muchas soluciones de los pintores llamados
de vanguardia (impresionismo, cubismo, abstracción,
y más tarde, pop art, hiperrealismo y neofiguración)
y segundo, porque de sus discusiones nacerán los
códigos cinematográficos y fotonovelísticos
(posturas, movimientos- tipo, composiciones, encuadres,
etc.).

Berenice
Abbot
“James
Joyce”, 1928 |
A la discusión entre los fotógrafos partidarios
de lo “nítido” o puro (daguerrotipo)
y los de lo “borroso” o pictoralismo (sistema
de Talbot), donde destaca en esto último Julia
Margaret Cameron (1815-1879) y su célebre
‘efecto Rembrandt’, que entrega un enfoque
vaporoso poco habitual al objetivo, se suma la “imitación”
de la pintura que realizan los fotógrafos en sus
comienzos.
Muchos concebían sus retratos como auténticos
óleos (postura de los modelos, decorado, etc),
sumiéndose plenamente a las convenciones pictóricas.

Man
Ray
“El huevo y la concha”,1931 |
Con
la I Guerra Mundial, terminan de consolidarse los diversos
géneros fotográficos que permitirán
la constitución de una poética estética
particular al medio: el retrato (imponiéndose
la exactitud por sobre la inevitable “expresión”
del pintor), la abstracción (desarrollada
principalmente por artistas de las vanguardias como Moholy-Nagy,
Man Ray y Balla).
El
reportaje y el documentalismo
( que tiene sus raíces en la Guerra de Secesión,
se consolida en la Guerra de Crimea y logra auge real
en las guerras mundiales).

Helmut
Newton,
“Vogue France” 1981. |
El desnudo (presente desde las primeras
series fotográficas, y utilizado en inventos paralelos
como el esteroscopio) y la moda (de notable
presencia en los medios de masas, tiene sus bases en la
suavidad del pictoralismo y luego en las duras Líneas
explotadas por la fotografía “pura”).

Mario
Testino,
campañas publicitarias. |
Actualmente,
las tendencias fotográficas fundamentales son:
el reportaje, la abstracción formal sobre la base
de detalles aislados de escenas y objetos corrientes,
la fotografía narrativa de filiación romántica
y las fotografías en color, validada artísticamente
por el fotógrafo norteamericano Geggleston
en la década del 1970.

René
Burri
“Che
Guevara”, 1963. |

Gegleston
“Femme” |
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