Portaldearte - Calendario Colección - 1999 - Fascículo

 

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1999
EL MURAL EN CHILE

 


D.A. SIQUEIROS ESTUDIANDO POSTURAS Y TENSIONES DEL CUERPO. (FOTO ARCHIVO DEL ARTISTA)

Con estas palabras del educador y filósofo español Francisco Giner se fundamentó la segunda edición de la publicación “Pintura mural: Escuela México de Chillán”, editada por el escritor chileno Ernesto Eslava, en 1943. En esta publicación se dieron a conocer las razones políticas y las circunstancias que motivaron el encuentro entre Chile y México. Así se inició una tradición y una estrategia muralista que va desde la década del cuarenta y que, aunque débilmente, persistirá en la década del noventa. A propósito de esta vinculación, Ernesto Eslava afirma: “Las pinturas de la Escuela México han constituido el primer contacto objetivo muralista mexicano moderno con el ambiente artístico chileno, y el primer esfuerzo por el arte público en nuestro país”. (2)

A partir de 1922, surgió en México la Escuela Muralista (1922-1950), cuya idea era colaborar con el Gobierno desarrollando la “revolución en la educación, organización y cultura de las masas a través de la pintura mural”. En el “Manifiesto del Sindicato de pintores y escultores mexicanos”, elaborado por David Alfaro Siqueiros en 1929, se consignan los ideales del movimiento revolucionario que se gestaba en México desde los años 20.

En solidaridad con el pueblo chileno, a raíz del terremoto de 1939, ese país ofreció la ejecución de un mural en la Escuela México de Chillán. David Alfaro Siqueiros vino acompañado de Xavier Guerrero. Como su postura en torno a la pintura era radical respecto de la arquitectura, modificó las esquinas de la biblioteca con tabiques y madera para curvar los ángulos rectos. A partir de esta fluidez espacial se comenzó a desplegar, en forma simultánea, una síntesis de la historia de Chile en el sector Sur, y de México en el sector Norte.
 

En el frontis principal de la Escuela se representa el escudo mexicano con su serpiente y águilas aztecas y el chileno con su huemul y cóndor. Antes de ingresar a la biblioteca, según consta en la publicación, existía un muro pintado por Xavier Guerrero. En otro sector de la Escuela, del mismo autor, se destacan dos figuras transversales de gran volumen: una mujer abrazando “al niño chillanejo salvado de la ciudad, mártir, herido, vendado y conducido maternalmente hasta las puertas de la escuela. A los costados de estas figuras resplandece la naturaleza indómita del paisaje mexicano y chileno”. (3)

La “oratoria pictórica” (concepto utilizado por Alfaro Siqueiros para revindicar el carácter ilustrativo de la pintura por sobre la decoración) se inicia con un grupo de pintores chilenos que realizan retratos al fresco de 21 próceres de todas las repúblicas de América. Entre los colaboradores encontramos a Laureano Guevara, Gregorio de la Fuente, Camilo Mori, Alipio Jaramillo y Wewin Wenner. El pintor Luis Vargas Rosas colaboró con la expresión de las imágenes que realizaba Siqueiros en la biblioteca de la Escuela.

Al interior de sus muros curvos, Siqueiros rediseño el espacio rectangular para que la pintura lograra involucrarse en forma directa con el espectador. Vemos en el costado Sur una síntesis de las etapas emancipadoras de Chile. Al centro, saliéndose del muro y exigiendo justicia, la figura de Galvarino que exhibe sus brazos cortados, goteando sangre. Junto a él, Francisco Bilbao permanece en actitud de vigilia y defensa, mientras la cabeza del Toqui Caupolicán emerge de un bosque de lanzas que lo rodean.

VISTA GENERAL DE BIBLIOTECA DE LA ESCUELA MÉXICO.
(FOTO ARCHIVO DEL ARTISTA)

 

 

 
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