Portaldearte - Calendario Colección - 1999 - Fascículo

 

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1999
EL MURAL EN CHILE

 

c. ARTURO GORDON (1883-1944)
“Alegoría de las Bellas Artes”


En el Salón Oficial de 1926, algunos bocetos ejecutados en óleo sobre tela por Arturo Gordón, que se encuentran actualmente en el Museo Arqueológico de La Serena, sirvieron como estudios preparatorios para ejecutar la obra mural “Alegoría de las Bellas Artes” para la Biblioteca Nacional, en 1929.
Se encuentra ubicada por el ingreso Norte del edificio, junto a las escaleras que llevan al segundo piso Está compuesta por dos pinturas de gran formato, en las que se utilizó como “soporte una tela de arpillera de trama abierta, formada por dos paños en sentido vertical. Estos se encuentran adheridos al muro adquiriendo características de pintura mural” (1)
El mural representa dos alegorías: a la música y a la literatura. Hombres y mujeres visten grandes paños y túnicas en una clara recuperación del mundo clásico griego. No obstante, no es una recuperación fiel e incondicional de la mitología clásica, más bien es una alegoría al fracaso de la creación en las bellas artes, como si el artista admitiera en este instante el cuestionamiento que sufría el arte a comienzos del siglo XX.

En la alegoría a las letras, la mujer ubicada al centro ha dejado de observar las hojas blancas que cubren su mano derecha. Las musas que la acompañan aparecen lánguidas y distantes, casi a punto de abandonar los intentos por alcanzar la inspiración. La alegoría a la música, por su parte, se enmarca en esta misma tónica. Una sensación de desesperanza recae sobre la mujer que aparece abatida junto a la orilla de un río intemporal. En sus manos, un laúd que ya no emite sonidos, suma en el desconcierto al hombre y a la mujer que la acompañan. ¿Si la música, las letras y la pintura ya no dependen de la inspiración, qué ha ocurrido con las bellas artes?

 

II. LA EPICA DEL MURAL

A partir de la década del cuarenta, el mural en Chile ya no será una pintura sobrepuesta a un muro, aunque en ella existan valores plásticos innegables. Ahora será asumido como un lenguaje particular y con funciones determinadas. Entre las condiciones elementales y necesarias de un mural, lo primero será la necesidad de permanencia en el tiempo el fácil acceso a su ubicación con igual visibilidad, sin brillos ni reflejos superficiales. El muralista, a partir de la influencia mexicana, buscará el mejor efecto visual para el espectador. Este debe tener la posibilidad de desplazarse libremente a lo largo del muro, puesto que un mural es, sobre todo, un relato con episodios distribuidos gradualmente sobre una superficie, hasta lograr el sentido de conjunto y unidad.

Quien inició la enseñanza sistemática de la técnica del mural fue Laureano Guevara (1889 - 1968), en. la Escuela de Bellas

 
Artes de la Universidad de Chile, a partir de 1933. Lamentablemente, sus alumnos tuvieron que enfrentar la falta de muros donde realizar sus proyectos. A fines de cada año se realizaban los diseños sobre los mismos muros de la Escuela y, al regreso de las vacaciones, los muros eran repintados. Laureano Guevara aprendió la técnica al fresco en Europa, después del cierre de la Escuela de Bellas Artes en 1928.

A su retorno, como resultado de sus experiencias, ejecutó varios murales: en la fachada de la “Casa de la Madre”, actual Consejo de Defensa del Niño, hoy desaparecido: otro realizado en el Liceo Juan Antonio Ríos, dentro de la Ciudad del Niño, restaurado por Fernando Marcos. Un tercer mural lo ejecutó en el muro de ingreso de la Escuela de Bellas Artes, hoy Museo de Arte Contemporáneo, el que fuera seriamente afectado por el incendio de 1968.

Antes de partir a Europa había recibido el encargo del Gobierno de Chile para la decoración del pabellón chileno en la Feria Internacional de Sevilla. Este encargo lo asumió conjuntamente con Arturo Gordón. Temáticamente trataba de la riqueza y variedad cultural y geográfica de nuestro país. De este trabajo sólo queda un fragmento titulado “Frutos de la Tierra”, que se encuentra actualmente en el Museo Huilquilemu de la ciudad de Talca.

En la épica del mural destacaremos a los siguientes artistas:

a. DAVID ALFARO SIQUEIROS (1896-1975):
“Mural de la Escuela de México de Chillan”


“Las escuelas no deben ser frías salas donde los ojos escolares contemplen solamente mapas, esferas geográficas, aparatos de física, sino que deben tener amplios ventanales por donde la luz entre a raudales, cuadros y estatuas; recreo y educación del espíritu para que las risas infantiles suenen como cascadas de perla sobre un cristal”
ESTUDIO DE LINEAS FUERZA Y PUNTOS DE VISTAS PARA MURAL DE D.A. SIQUEIROS, "MUERTE AL INVASOR". (FOTO ARCHIVO DEL ARTISTA)

 

 
4
pág.anterior
pág.siguiente