Portaldearte - Calendario Colección - 1998 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1998
HISTORIA DEL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES


 




cuyo sentido Antúnez aclaró: “Museo Abierto significa que el museo se abre a los artistas de todas las tendencias artísticas, edades, formas de expresión, técnicas y además se abre al gran público que vendrá a ver el arte que se ha hecho y se hace hoy día en Santiago. En suma, un museo que se abre a los artistas y a la ciudad después de muchos años cerrado o semicerrado por diferentes causas”

.A esta exposición se convocó a numerosos artistas de distintas disciplinas, dando un testimonio de que el museo deseaba reencontrase con la comunidad artística sin establecer restricciones, condiciones ni censura. Puntualmente, se invitó a 140 pintores, 60 escultores, 100 grabadores, 30 fotógrafos, 15 dibujantes, 6 artistas textiles, 6 instaladores, 25 videístas y 15 cineastas; también a 14 críticos de arte y académicos para escribieran el catálogo.

La exposición al ser tan numerosa simbolizaba, por una parte, un masivo reencuentro con los artistas; por otra, la gran variedad de estilos y propuestas hizo ver la necesidad de actualizar y educar al público en aquellas expresiones que, por diversas razones, no habían sido de difusión masiva. En suma, el arte comenzaba a circular nuevamente por el museo para evitar que la historia pasara por su lado sin dejar huella alguna.

La integración de las artes fue otro objetivo que pronto tuvo numerosas manifestaciones. Se aprovechó el reacondicionamiento del Anfiteatro Griego para presentar obras de teatro y recitales musicales. El hall central se habilitó durante los domingos para presentar la danza y el auditorio José Miguel Blanco fue habilitado para permitir festivales de video, acciones de arte, seminarios y conferencias.

Se organizaron también encuentros de artistas e intelectuales, entre los que se destacó el Foro Internacional organizado por la Fundación Salvador Allende, en el mes de septiembre de 1990.

La reactivación del programa televiso que conducía Nemesio Antúnez titulado “Ojo con el arte”, fue retomado para transformarse tal vez en el único programa de difusión y educación artística, en donde el museo logró una presencia protagónica por la invitación que hacía el director a sus actividades expositoras.

El aumento cualitativo y cuantitativo de las actividades desarrolladas revela las intenciones de la dirección, preocupada por dar un sello museístico y, a la vez, reinsertar el museo en la comunidad nacional e internacional. A propósito de estas intenciones, Gonzalo Arqueros reconoce: “Ninguna gestión cultural es inocente respecto de la operación que realiza, es decir, respecto de su estrategia de irrupción-o silencio- cultural, de su política de montaje y de la imagen que la sustenta...” Y agrega: “La exposición Museo Abierto sostiene una ficción cuyo papel es el de autorizar el gesto fundante del evento, gesto de apertura, su apertura en este caso, que deberá justificar, a su vez, la convocatoria que se realiza”. (Gonzalo Arqueros, Ilusión de escena. Catálogo Museo Abierto, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, 1990, pág 5)

El museo buscó urgentemente su identidad para evitar la omisión y el anquilosamiento de los espacios, e intentar reactivar la memoria y la mirada sobre lo que pasaba en Chile y el extranjero. Las exposiciones internacionales fueron la forma más eficaz para lograr una especie de “imagen corporativa” ante el país.


IVES TANGUY 1900 - 1955
LES POLLENS, 1929 PINTURA ÓLEO SOBRE TELA - 92x73 CMS.

 


Construcción Sala Matta
Obra realizada en 1970, bajo la supervisión del director del museo Nemesio Antúnez.


Sala Matta, vista actual

UN MITO TRÁGICO

En el 1922, el gobierno de Chile donó al gobierno de Brasil una gran escultura de Rebeca Matte (1875-1929), que representa a dos hombres alados. Tal fue el impacto que provocó la obra instalada en la Plaza Mauá, de Río de Janeiro, que el esposo de la artista, Pedro Iñiguez, financió una réplica de la misma escultura para que esta vez fuera instalada frente al Museo de Bellas Artes de Chile, hacia 1930.

El maestro francés Vignali, recibió el encargo de realizar la réplica de la escultura. El trabajo tomó bastante tiempo, ya que s extremaron los cuidados para no omitir ningún detalle de la pieza. En el Taller, la temperatura era demasiado intensa como para soportar la cercanía de las figuras. Al calor de la fragua enrojecida, el bronce se acomodó en el lugar de la cera que se derretía sobre la fina arena que contenía los modelados cuerpos. Vignali, al observar las piezas fundidas y oscurecidas con la pátina o ácido con la que logró oxidar de manera uniforme el metal, no pudo evitar referirse a uno de los emblemáticos mitos de la Grecia Clásica.

”El ingeniero, artista y arquitecto Dédalo había construido en Creta un famoso laberinto. Sus dimensiones extraviaban a todo aquel que ingresara tras sus impenetrables muros. Su prodigiosa construcción fue por encargo del rey Minos, quien deseaba ocultar la vergüenza que su esposa le hiciera sentir en el momento en que concibió un hijo medio hombre y medio bestia. Esta fortaleza y hogar del Minotauro se transformó en permanente amenaza de los pueblos alrededor del mar Ego. El joven y valiente Teseo decidió ir a destruir al Minotauro. Como su posibilidad de regresar con vida era muy lejana, su amada Ariadna, siguiendo los consejos de Dédalo, le entregó la punta de una hebra de lana con la cual podría salir del laberinto”


Hall central, vista actual.

 

 
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