Portaldearte - Calendario Colección - 1998 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1998
HISTORIA DEL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES



Daños estructurales de la cúpula provocados por el terremoto de 1985.
Vista del hall central

 

 


Daños ornamentales del hall central (el angelito) durante el terremoto de 1985.
Fue restaurado por Ricardo Mesa en 1996.

 

 




 

Enseguida la directora pone al descubierto una vez más el talón de Aquiles que desde siempre ha afectado al Museo: “Desafortunadamente y pese a los esfuerzos realizados no fue posible, por falta de presupuesto, terminar las obras de refuerzos de algunos sectores que aún presentaban peligro, de refaccionar la cúpula del hall central que se llueve permanentemente, o de darle un corte definitivo a los arreglos que requiere de urgencia la techumbre. Las salas continúan lloviéndose por haberse hecho con posterioridad al terremoto solamente arreglos parciales a la cubierta”. Advierte luego “los inconvenientes permanentes que representa para el museo el funcionamiento en un edificio de cerca de cien años, monumento nacional y de una fragilidad que obliga periódicamente a buscar recursos para mantenerlo habilitado”.

Al terminar de escribir la memoria en los primeros meses de 1990, Nena Ossa describe las necesidades básicas que requiere un museo a un decenio del fin de siglo: “Dirigir una institución dedicada a la difusión del patrimonio artístico del país, representado por miles de testimonios que requieren cada día de los más sofisticados sistemas para su conservación y puesta en valor, constituye un desafío permanente cuando las condiciones generales no posibilitan una acción consecuente con los objetivos, principios y requisitos de un museo moderno. Sistemas de seguridad, aire acondicionado o climatización, y controles permanentes sobre los bienes en exhibición, son algunas de las exigencias que las instituciones privadas o museísticas internacionales solicitan antes de enviar muestras de arte de gran nivel. El Museo, lamentablemente, aún no cuenta con estos elementos y, pese a los esfuerzos del Estado área privada, Fundación Bellas Artes y todos quienes hemos impulsado su puesta al día, veremos que se requiere un impulso mayor de parte del Estado. Pero fundamentalmente, se requiere a la brevedad una toma de conciencia de parte de la autoridad y de la ciudadanía en general respecto a sus obligaciones con el patrimonio artístico y el rol de los museos en relación a su custodia y difusión. (Ibid, pág 5)

VII. DEL MUSEO ABIERTO A LA RECUPERACIÓN MUSEOLÓGICA

Al iniciarse el año 1990, circulaba en el ambiente la necesidad de refundar o reivindicar la actividad cultural. Diversas instituciones organizaron, simultáneamente, eventos que intentaban arrogarse el protagonismo de la “Primera Bienal” o del “Primer Encuentro o Festival”. Comienza a salir de las sombras o del silencio, los deseos de una nación que quiere recuperar valores y ejemplares modos de organizarse en la sociedad. Los artistas, a su vez, desde los años sesenta, ansiaban desempeñar una función activa frente a la sociedad, lo que no necesariamente tenía su correspondencia con la labor museal.

A Nemesio Antúnez le correspondió retomar la dirección después de dieciséis años. En el mes de marzo de ese año, el nuevo director se enfrentó a una historia de la institución que él mismo definió a través de la prensa: “La anterior directora, Nena Ossa, se volcó fundamentalmente a la reparación y reestructuración de los bienes inmuebles y la reordenación de los espacios”. “Lo que más rescato de su gestión fue la creación de la Fundación de Bellas Artes, entidad sin fines de lucro destinada a apoyar financieramente su labor.

El museo necesitaba manifestarse a través de alguna actividad que simbolizara este reencuentro del país con el arte. Para ello, se organizó .de .inmediato. la exposición. titulada “Museo Abierto”,


EMILE ANTOINE BOURDELLE 1861 - 1929
HENRIETTE PETIT, 1921. ESCULTURA EN BRONCE 46x34x27 CMS.

 

 
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