Portaldearte - Calendario Colección - 1996 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1996
EL MAR EN LA PINTURA CHILENA

¿Quién escribe esto? No se sabe. La perspicacia histórica, sin embargo, indica un derrotero.

Las inquietudes artísticas la llevan a inscribirse tiempo después en el taller que Raymond Quinsac Monvoisin (1780-1870) establece en Valparaíso y que funciona en la calle del “Cano” y luego en la del “Colegio”, donde alterna con los alumnos Ernesto Zelada y Francisco Miralle. Sin embargo, pese a lo sistemático de sus estudios, ningún museo conserva alguna pintura de su autoría. Fallece en mayo de 1865, a los cuarenta años y sin haber contraído matrimonio.

La publicación “El Correo del Domingo”, de Buenos Aires, en agosto de ese año, le consagra un póstumo homenaje, resaltando su vida y realizaciones. En Francia, “El Mundo Ilustrado” de París, en febrero de 1866, se refiere a ella en un prolijo artículo, denominándola la “Sevigne de Chile”.

Otra ilustre visitante y desconocida pintora viene al país en los años señalados: doña Procesa Sarmiento de Leonir (1818-1899), educadora argentina, nacida en San Juan, Hermana menor de Domingo Sarmiento que reside en Chile entre 1841 y 1857.

Domingo Faustino Sarmiento, político y periodista, permanece en varias oportunidades en Chile, entre los años 1827 y 1884. Promueve y participa en el desenvolvimiento de la vida cultural chilena. Romántico, de espíritu decidido e imaginativo, coincide su estada con la presencia de destacados intelectuales de América que hacen del país su segunda patria. Dedicado al periodismo y el comercio, dirige la Escuela Normal de Preceptores. Publica parte de su nutrida obra y viaja, por petición del Presidente Manuel Montt, a los Estados Unidos y Europa a fin de interiorizarse de los sistemas primarios de instrucción pública.

Su preocupación por la enseñanza del dibujo la registra en el “Progreso” del 16 de abril de 1844, cuando escribe: “Para nosotros la adquisición de este precioso arte, no es simplemente un mero adorno; es algo más que un complemento necesario a toda educación, es el fin que debe conducir la instrucción popular. En países tan adelantados como Francia, Alemania e Inglaterra, y en los que el cultivo de las profesiones industriales ha sido llevado a tan alto grado de adelanto; en países en que la gran mayoría depende para su subsistencia de la labor de sus manos, el dibujo lineal es tan necesario y de una aplicación tan práctica como la lectura, la caligrafía y el cálculo. Un europeo necesita aprender en la escuela de arte, de diseñar los contornos de los objetos, verdadera escritura para representar las imágenes de los productos de arte, a fin de hallarse en aptitud de dedicarse con provecho a una profesión manual o bien sea para dirigir una fábrica, se puede dedicar a este objeto un capital adecuado”.

Una estrecha y fraterna amistad surge entre los dos estadistas. El argentino afirma, años después, que “la proximidad y trato familiar que Montt le brinda y el conocimiento de su personalidad constituye para mí una nueva faz dada a mi existencia”.

Procesa y su hermana Bienvenida inician sus estudios en el Colegio Santa Rosa de San Juan. Por las inclinaciones artísticas manifestadas, prosiguen clases de dibujo y pintura con Amadeo Grass. Llegadas a Chile con su hermano Domingo, concurren a las reuniones sociales y culturales en casas de extranjeros residentes y de intelectuales criollos. Funda el año 1845, en al ciudad de San Felipe, junto a su hermana, un colegio. Luego, en Santiago, continúa clases con Monvoisin.

El taller del pintor bordelés tiene como profesor ayudante al mendocino Gregorio Torres (1820-1875), y como regulares asistentes a don Gregorio de Mira (1824-1905), pintor y músico que participa en las primeras exposiciones de arte habidas en Santiago, y cuya “opinión era recibida con respeto en los jurados de que formó parte”, don José Luis Borgoño, antes alumno de Rugendas, y Benjamín Franklin Rawson (1820-1871), artista oriundo de San Juan, entre otros.

Pronto se casa con el ingeniero Benjamín Lenoir, en 1851, y juntos fundan en Santiago un Colegio para Señoritas.

Retorna a su patria en el año 1857, para ejercer como maestra de pintura en la Escuela Superior de San Juan. Previamente organiza y dirige en Mendoza la Escuela de Beneficencia (de Artes y Letras), centro de las “niñas distinguidas de la provincia”. El año 1872, cuando Domingo Faustino Sarmiento es Presidente de la República de Argentina, prepara un Salón de Pintura que despierta hondo entusiasmo en los artistas locales, hecho que su hermano se apresura en destacar.

Su obra, que los indicios señalan numerosa, registra un retrato del Presidente don Manuel Montt; un retrato de Raymond Quinsac Monvoisin; un retrato de Juan María Gutiérrez, escritor y poeta argentino, rector de la Universidad de Buenos Aires; un retrato del General Las Heras, contertulio de las veladas en casa de Isidora Zegers; un retrato de Dominguito, hijo adoptivo de Domingo Faustino, muerto en la Guerra de Paraguay, conservado en el Museo Histórico de Buenos Aires, y por supuesto, varios retratos de su hermano.

En un recuerdo de mujeres pintoras, sobresale a mediados de siglo la rigurosa y sistemática Clara Filleul. Llega al país el año 1848 y se pliega a las crecientes tareas que desarrolla Monvoisin en su taller.

Escasos antecedentes hay sobre ella. Nace en Noget-Le Rotruo. Expone en diversos salones de París sus trabajos pequeños, retratos, naturalezas muertas y flores, realizados en óleo y pastel.

En Chile se aboca al retrato, igual que su maestro, y pinta en el taller establecido en la calle “Del Cabildo”. La intensidad de los requerimientos artísticos la ocupan en demasía y las numerosas obras ejecutadas en su interior, hace a un historiador referirlo como estudio que adquiere “caracteres de fábrica”.

Se puede consignar, como curiosidad, que la artista francesa pinta un retrato de José Miguel Carrera (1785-1821), sobre la base de las descripciones faciales que amigos y descendientes formulan. Los Hermanos Carrera se retratan con José Gil de Castro y la pintura de José Miguel desaparece en un incendio que afecta, años después, a la casa de su hija.

Lienzos de la artista se custodian en el Museo Nacional de Bellas Artes, como por ejemplo, el retrato de don Francisco Arraigada, el retrato del Almirante Manuel Blanco Encalada, el retrato de doña Dolores Urízar de Pando y el retrato de doña Pepita Reyes Garmendia. En el Museo del Carmen de Maipú permanecen los retratos de don Agustín Castellón y el de doña Clementina de la Cerda Troncoso.

 

 
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