Portaldearte - Calendario Colección - 1996 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1996
EL MAR EN LA PINTURA CHILENA


Pintoras en los Inicios de la República


Pocos antecedentes entregan los estudios del Arte Chileno sobre la presencia femenina en la Colonia y primeros decenios del siglo XIX. El período es todavía un área de investigaciones para valorar su aporte al desarrollo de las bellas artes. Viajeros de la época reseñan en sus relatos algunas características de la mujer. Fijan un perfil de su talle, su estatura, la belleza facial, tratos y comportamientos sociales. Indican también algo acerca de su cultura y gustos artísticos. Son descripciones sabrosas, la mayoría tan halagadoras, que presagian su desempeño fecundo en la sociedad chilena de los siglos XIX y XV.

La más aventajada cronista, incomparable en la mirada de las dos primeras décadas del siglo XIX, es la inglesa Mary Graham (1785-1842), “pintora y escritora de arte”, como la define el diccionario Benezit.

Nace en Papcastle, cerca de Cockemouth, en la región de Cumberland, y recibe una completa educación en un ambiente familiar refinado y culto. Hija de marino, queda predispuesta desde su hogar a los estudios de las artes y las humanidades. La lectura de Homero, Virgilio y Shakespeare, son habituales en los años de su formación, complementada por un vivo interés hacia la botánica.

A los quince años prosigue cursos de pintura con William Delamotte (1775-1863), de cuyas lecciones aprende las elementales nociones del empleo del óleo y la acuarela. La enseñanza académica la capacita para abordar los asuntos marinos y paisajes. Adhiere luego a los principios estéticos proclamados por Sir Joshua Reynolds (1723-1792), maestro de aceptación e influjo en la formación artística de la juventud inglesa dieciochesca y favorito de la alta sociedad por su estilo de elegante dibujo y rutilancias en el color y la factura.

Más tarde, profundiza los estudios sobre Historia y asiste a la Universidad de Oxford, preocupándose por el teatro y dramaturgia contemporáneos.

Se casa en 1809 con el Capitán de la Marina Real Thomas Graham y lleva una grata vida de viajes y aventuras. Años después, a bordo de la embarcación “Doris”, que comanda su esposo, integra una comitiva que visita las costas y puertos de Sudamérica. En el cruce del Cabo de Hornos fallece el oficial inglés, que recibe sepultura acorde a su rango en Valparaíso, en abril de 1822. Viuda, de treinta y seis años, permanece en Chile hasta febrero de 1823, ocasión en que viaja a Brasil y enseguida retorna a Europa.

Corolario de su estada es el “Diario de mi residencia en Chile en 1822”, recuento notable de apreciaciones y de penetrantes observaciones de la sociedad criolla de Valparaíso y Santiago. Las singularidades que escribe revelan su instinto perspicaz, que registra lo sustantivo de la conducta y fisonomía de un pueblo que inicia su vida independiente, con titubeos y sobresaltos inherentes al importante proceso histórico.

Su obra plástica se reduce a bocetos y acuarelas de las zonas de Laguna Verde, Concón, Casablanca, Peñuelas, Paseo El Salto, Termas de Colina y Santiago, muchos de los cuales se conservan en el Museo Británico.

Los escasos apuntes guardados delatan sus cualidades gráficas y colorísticas. Capacidad retiniana, sentido de síntesis y selección de formas en composiciones descriptivas e ilustrativas, otorgan méritos a sus bocetos.

En 1827, se casa de segundas nupcias con el célebre artista August Wall Calcott (1779-1844), “pintor de paisajes y marinas”. Se dedica luego a la literatura, crítica e historia. Fallece en 1842, en su residencia de Kensington Pits.

 
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