Portaldearte - Calendario Colección - 1986 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1986
CAMILO MORI SERRANO

CAMILO MORI
SERRANO
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El artista nacional más representativo en la renovación de la pintura chilena ha sido Camilo Mori Serrano, un permanente defensor de la modernidad. Toda su vida está definida por el deseo de explorar, de inventar formas nuevas, que están muy de acuerdo con los mismos deseos de grandes maestros del arte contemporáneo. Seguir la biografía de un genio moderno es muy similar a la de nuestro pintor. Es bueno recordar que los cambios eran lentos en le siglo XV y el paso del clasicismo al barroco, es muy escalonado. En el siglo XX, en cambio, la mutación ha sido muy brusca, casi despiadada. Muchos de estos contrastes agudos están en la obra de Mori, de allí su tremenda importancia histórica.

Para comprender el arte de este gran animador de las bellas artes, es indispensable penetrar en los sucesos de la vida nacional y la historia del mundo, porque todo está teñido por la pesadumbre y la invención. Pensemos en las repercusiones de la televisión y el cine; en la destrucción bélica y las formidables conquistas científicas. El artista vivió en la encrucijada de los movimientos más opuestos, atractivos, que lo estimulaban a seguirlos, a matricularse con pasión. Siempre está presente en su amplio repertorio temático Valparaíso y sus cerros, el retrato de su amada y las tertulias con los amigos. El campeón de los cambios plásticos es un sentimental y fiel reflejo de su tiempo.

Las búsquedas en las corrientes modernas, el deseo de no olvidar lo que ocurre en el mundo de las artes visuales en Europa, acicatea su temperamento libertario, sus anhelos de vanguardia bien entendida. No quiere vivir atrasado con respecto a lo que ofrece el arte de más allá del Atlántico, por eso, su afán de testimoniar la sociedad contemporánea. El mismo se definió con palabras elocuentes: “Se ha dicho que yo pinto de muchas maneras. Ello es real, más a mí juicio, se debe a dos razones: por una parte, que mi obra es la historia de mi vida; y por otra parte, que yo soy de muchas maneras. Entender mi pintura es penetrar en mi existencia”. Una reflexión muy atinada de su labor.

La obra pictórica de Mori resume, en gran medida, la pintura nacional, pues en sus primeros balbuceos siente el

 

peso académico de los grandes maestros nacionales decimonónicos. Posteriormente, como alumno de la Academia, siente la presencia de la “generación del trece”, con sus betunes profundos y el figurativismo melancólico. La arrolladora personalidad de Juan Francisco González, con su pincelada trepidante, lo remecerá en otro momento de su activa vida pictórica, pero siempre estará atento a un nuevo estímulo creador, de allí que el fascinante ambiente de los museos europeos y la renovación artística, lo impulsen hacia otros derroteros de su insaciable sed de cambios, de vanguardia.

Cuando va por primera vez a París y se enfrenta a Cézanne y los cubistas, lo impulsan a la estructuración geométrica y el cromatismo elaborado. Vive la euforia del modernismo de los años veinte en su fluente original y vibra con el “fauvismo”. Luego, en un vuelco total, indaga en el arte metafísico, en los vericuetos de lo soñado, después de un largo viaje a los Estados Unidos. Esquematiza las formas y lanza raudas manchas en el lienzo, hacia fines de los cincuenta, buceando en la pintura abstracta y encontrando nuevos caminos del color, de la forma. Culmina su fantástica carrera en los horizontes inagotables del arte moderno, con sus experiencias del “pop”, especialmente con las posibilidades del cartel.


DATOS PARA UNA BIOGRAFIA

Camilo Mori Serrano nació el 24 de septiembre de 1896, en el cerro Bellavista, frente a los Padres Carmelitas, uno de los lugares más típicos de Valparaíso. Su vocación artística despertó muy precozmente – cuando copia a los catorce años un cuadro de Ramos Catalán- y ya jamás se detendrá su mano para producir de manera muy fecunda. Ensaya en distintas soluciones plásticas y vivirá seducido por los cambios, como ya hemos expresado con anterioridad. Nunca olvidará, eso sí, su sólida preparación de oficio, su natural facilidad para resolver cualquier problema técnico, que sorprenderá especialmente en sus retratos, elegantes, severos, de gran dignidad profesional, que hará por centenares para instituciones y particulares.

 
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