Portaldearte - Calendario Colección - 1984 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1984
V LA VANGUARDIA EN LA PINTURA CHILENA

HERNAN MESCHI "Figura y caballete"

La acuarelas de Ricardo Andwandter (1919), reflejan el vagabundaje de este valdiviano que retrata la iglesia del pueblo, la estación ferroviaria, los botes del río Calle Calle o las playas de nuestro vasto litoral. Trata sus cartones con grandes espacios y transparencia en el color, con claridad plástica marcada. Gerda Kroneberg, da una nota diferente, con sus construcciones del ayer, con sus viejas mansiones, que requieren de un dibujo escrutador y un detallismo certero. Cristián Gray (1954), con verismo muy suyo, no deja de ofrecer interés con sus extrañas apariciones de rostros en sus paisajes ciudadanos y sus ciclistas en desoladas calles. Guillermo Muñoz, es toda una sorpresa en sus iglesias de luces evanescentes, con unas perspectivas muy personales.

HERNAN MESCHI (1927) vibra con la nostalgia del pasado, pues sus mujeres visten a la usanza renacentista, pero todo está tratado de manera lírica, ya que sus soluciones son modernas, tanto por la simplicidad de los medios expresivos como por el cromatismo muy actual. Sus parejas recostadas en laderas de ensueño, con espíritu de égloga, lo sitúan cercano a la pintura metafísica italiana. En toda su obra hay alusiones indirectas, comunicaciones soslayadas con sus tañedores de instrumentos de fábula. Es una voz inédita que no está contaminada con la agresividad expresionista ni la frialdad euclidiana, y constituye una sorpresa en nuestro medio.

El realismo moderno de Gonzalo Landea (1954), alcanza sus mejores logros en los lienzos monumentales, donde puede comunicar un mensaje de profundos significados, con su restringido colorido tonalista. Aprovecha muy bien las medias tintas y el dibujo toca con blancos zonas estratégicas, con verdadera solvencia profesional. Uno de los mejores artistas jóvenes de esta onda de la nueva figuración. Los largos años dedicados al trabajo plástico de Consuelo Orb, aprovechando un acento primitivo, no se pueden olvidar en un recuento del arte objetivo, ya que siempre se advierte su cultura de pincel, no obstante sus escenas candorosas.

Un artista de gran versatilidad, de muy límpido colorido, es HERNAN MIRANDA, que sabe aplicar pasajes sutiles para dar las visiones a la distancia. Su nueva figuración se ha enriquecido con un “graffiti” muy novedoso, que le permite una unión eficaz de dos corrientes antagónicas, con verdadera personalidad. Los objetos propios de la sociedad tecnológica están tratados con un realismo moderno, con una vibración cromática refulgente, que le permite alcanzar una comunicación muy

 

novedosa, con aportes valiosos de ironía social. Su entusiasta labor didáctica, docente, le permitirá divulgar sus ideas defendidas con pasión juvenil.

Raúl Matamala (1940) simplifica las sombras, separa rotundamente los contrastes, con énfasis en los motivos sencillos, que no ha desestimado los rincones del ambiente, descartando el universalismo de que hacen gala los representantes del realismo moderno. Las acuarelas de Iván Contreras, largamente avecindado en Concepción, caben en una nómina elevada de los defensores de la representación, al igual que Alberto Ludwig, de sintética definición de planos y cromatismo contrastado.

RICARDO IRARRAZABAL (1931) se caracterizó siempre por su depurado oficio, para mostrar unas originales bandas coloreadas de similar registro cromático. Se identificó siempre con lo americano, por sus alusiones a los tejidos autóctonos, posteriormente aprovechó esta solución para centrarse en sus rubicundos calvos de corbatas a rayas, con algo de caricatura despiadada. La destreza técnica afloraba en sus lienzos con sus valientes bandas coloreadas, sin perder el choque emocional y unas formas que invitaban a la reflexión.

En la obra de estos últimos años abandona esta posición crítica y se transforma en uno de los pintores chilenos más unidos a la nueva figuración. Fija la vista en los seres anónimos que caminan por las calles con su cono de helado o la fugaz visión de una muchacha en rápido caminar, captando el movimiento, aprovechando lo que ofrece la máquina fotográfica, de bastante raíz americana. El colorido vibrante que ofrecen las brillantes tapas de revistas de alguna manera aparece en esta nueva postura de Irarrázabal, un artista de mucho talento.

Las formas de sus cuadros son muy recortadas, de colores luminosos, que lo acercan a la solución del cartel y las soluciones fotográficas. No es la fidelidad a la realidad que nos rodea. Son rostros que se mueven, labios esfumados por la repentina captación del motivo. Es un realismo novedoso, que se nutre de un mayor universalismo y que ha dejado rezagada su galería de rostros de muñecos blandos, extraños, por esta realidad rotunda, empírica. Sus desnudos, tratados con impecable técnica, y sus paseantes ciudadanos, son muy nuestros, pero pertenecen más al mundo que a una región determinada. La calidad plástica plástica no se ha diminuido y es, como siempre, elevada al servicio de una posición honesta, profunda, que pude ofrecer resultados muy inéditos en un futuro cercano.

Entre los nuevos valores de esta tendencia se debe considerar la vibrante luminosidad de Gustavo Ross, de pincelada muy suelta, ya a Andrés Besa, que ha optado por un realismo extremo. Las pequeñas manchas de Joaquín Solo de Zaldivar, tienen sumo equilibrio cromático y cantan en tono menor.

HERNAN MIRANDA "Exterior Urbano"

 
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