Portaldearte - Calendario Colección - 1982 - Fascículo

CALENDARIO COLECCIÓN PHILIPS 1982
III LA GENERACIÓN DEL TRECE Y PINTORES AFINES

El “Pintor bohemio”, obra de la Casa del Arte de Concepción, hoy podemos considerarlo un cuadro-estandarte, ya que refleja tan profundamente el aire de desamparo de la “generación trágica “. Es preciso destacar, eso sí, que se había adentrado muy fuertemente en ellos el libro de Henri Murger sobre la vida bohemia y se vivió en una mezcla de dandismo y pobreza muy intensa. Gozaban del momento fugaz, sin pensar en el mañana, siempre con el “rubí en las copas”, como gustaba decir uno de los pintores de la época, que estaba contagiado con la metáfora delicada, de versos que siempre brotaban espontáneamente de los labios, ya que eran muy amigos de la recitación rimada. El “Pintor bohemio”, de tintas oscuras y ojos acuosos, tristes, nos muestra la miseria material, pero la hidalguía profunda, la riqueza interior.

Estaba todavía en la Escuela de Bellas Artes nuestro artista cuando realizó este retrato. El que posó fue el pintor Guillermo Vergara o, mejor dicho, los gemelos, ya que posaban alternadamente uno de los dos hermanos (Nicanor y Guillermo). Las condiciones en que se pintó no pudieron ser más limitadas, pues se ejecutó en un conventillo de la calle Nataniel. El famoso cuadro llegó a la competencia del Museo de Bellas Artes por iniciativa de sus compañeros de compañeros de clases. Cuando el profesor vio el formidable lienzo, éste elogió calurosamente al estudiante y se dirigió a sus discípulos para decirles: “Esta obra es de macho...,ya apareció un pintor”. Un tiempo después, Alvarez de Sotomayor le nombró ayudante del curso de pintura.

 

EZEQUIEL PLAZA

 

EZEQUIEL PLAZA "Carro de tercera clase"

EZEQUIEL PLAZA "Pintor bohemio"

 

En esta obra, como “En la taberna”, están vivos y frescos sus tierras profundas para dar el color ambiente y mostrar la faceta de tonalista de Ezequiel Plaza. En la escena costumbrista “Muchacha con guitarra”, que pertenece a una colección particular, donde vibra intensamente un rojo en medio de lúgubre ambientación, está muy clara la herencia realista de Alvarez de Sotomayor.

En ARTURO GORDON VARGAS (1883-1944) podemos apreciar al más original pintor de los asuntos folklóricos de ceremonias y costumbres del pueblo. Es el tema que dio gloria a la “generación del trece”, formada por el feliz contagio vernacular que produjo Alvarez de Sotomayor, quien denominó a nuestro primer pintor “El Goya chileno”.

 
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