Arte en Chile


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XIMENA

Z
OMOSA
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Investigación

Ximena Zomosa comenzó su periplo por el mundo del arte a través del grabado, disciplina con la cuál surgió su interés por lo seriable.

Ya en esos primeros estudios decidió explorar en los bordes de la pintura, reflexionando para ello sobre el significado y la contingencia de elementos y conceptos como el marco, la tela, la copia y los objetos cotidianos.

Su primer trabajo da cuenta de esto: realizado en 1985 para la clase de pintura, consistió en teñir con aerosol dorado mucha basura que luego colocó en el jardín de su Universidad. De este modo, esos desechos, antes despreciables, ejercían una engañosa seducción sobre los espectadores debido al hechizo cosmético del falso oro.

Poco a poco, en el proyecto de Zomosa comenzó a emerger la tela en sí misma, la palabra bordada y la costura. Así, en otro de sus primeros trabajos, la artista cosió palabras como 'Delirio' en la tela enmarcada, simbolizando un fuerte concepto en medio del vacío de la tela blanca. Otro ejemplo de esa dirección en su trayectoria lo encontramos en la Exposición 'Dulce trampa', en la que exhibió obras en las cuales reemplazó el marco por caramelos y cosió figuras de juguetes sobre la tela.

Desde la investigación en torno al marco, a la palabra bordada y a los objetos cosidos, la artista llegó a la confección de vestidos, los que van desde el pequeño formato de muñeca hasta el tamaño natural; todos son dorados, con la intención de aludir al barroco colonial latinoamericano, así como a la leyenda de El Dorado. Funcionan también como metáfora del deseo de riqueza, de la fantasía de los pobres y del falso oro del kitsch.

En estas obras, percibimos como la tela se convierte en objeto en sí, al abandonar definitivamente los límites del marco y cobrando interés por sí misma, en su textura y en sus amplias posibilidades de manipulación.
Luego, para la muestra 'Cotidiana', Zomosa realizó un par de vestidos gigantes de Más de 5 metros de largo, que aluden a estados de la mujer: un florido delantal y, por otro lado, una túnica blanca, virginal, con aplicaciones de ángeles, que se opone en su pureza al primer vestido.

La confección de un vestido por medio de un molde o patrón, supone la gráfica como lenguaje: ese patrón es un verdadero mapa estelar del que sale ropa que es en verdad la representación del género femenino y de los "patrones" a los que se ve sometido (delantal, blanco vestido son exigencias hacia la mujer: trabajo doméstico y virginidad).
Siguiendo la pista del trabajo de la artista, pasamos de la tela del cuadro al vestido, y del vestido al hilo, material que a su vez Zomosa considera reemplazable por su propio cabello. Así, utiliza esa inédita materia prima para dibujar sobre muros, al entrelazarlo sobre clavos que sirven como soportes.

Con esa técnica, la creadora alude tanto a la esfera de lo autobiográfico (al usar algo de su propio cuerpo) como al campo de lo doméstico (al dibujar casas, por ejemplo).

Ximena Zomosa va uniendo técnica y reflexión sobre el arte, avanzando naturalmente de un ámbito al otro como si todo su proyecto artístico fuera un sólo y único entramado. Podríamos decir, entonces, que el gesto de coser no sólo es la mecánica real de producción, sino que toda una metáfora empleada por Zomosa, pues ella cose objeto con lugar- objeto con objeto- palabra con marco- marco con muro; cose espacio de exhibición con éxtasis y miseria, cose crítica de arte con hilo común, cose la casa de la modista con el museo de Bellas Artes, cose unas palabras a otras, cose la vida cotidiana con arte, cose emoción con un arte casi no serio, placer - manualidad con ironía, transformámdose así en la araña de su propia tela.

Investigación:

  • Profundización de su obra