| ALFREDO
VALENZUELA PUELMA
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Trayectoria
Alfredo Valenzuela Puelma representó en la pintura chilena
de fines del siglo XIX la cúspide de la perfección
formal a la manera de la corriente académica. Es decir, trasposición
a la tela del modelo vivo, conformación del cuadro por medio
de las técnicas y procedimientos de los maestros renacentistas
y barrocos de los siglos XVI y XVII y consideración del oficio
como supremo criterio de valor estético. En su obra existió
una unidad estilística que fue constante a través
de toda su carrera.
Valenzuela Puelma comenzó y concluyó su trayectoria
pictórica siendo un artista académico. |
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En sus viajes a Europa frecuentó
museos y copió las obras de Velázquez, Ribera, Murillo,
Rembrandt, Tiziano en busca de aprendizaje, para captar la esencia
de los grandes maestros.
Los temas de las obras de Valenzuela Puelma fueron especialmente
la figura humana
("Sevillana") y el retrato.
También estuvieron los motivos orientales, religiosos ("La
resurección de la hija de Jairo"), de inspiración
naturalista ("Gitana de Sevilla"), naturalezas
muertas y el paisaje.
Fue el primer pintor chileno de desnudos destacándose obras
como "La ninfa de las cerezas", "Náyade cerca
del agua", "La perla del mercader".
En sus retratos alcanzó extraordinarios logros artísticos,
entre los que destacaron "Retrato de Mochi", "El
niño del fez" (también conocida como "El
turquito").
Durante los años que vivió en París y en sus
viajes por España, inmerso en ambientes en los que podía
dedicarse al arte en plenitud, pudo realizar su mejor obra. Su arte
era reflexivo, pensado, es por eso que abundaron las réplicas.
En muchos casos no quedaba satisfecho y repetía la obra,
modificando lo que no le agradaba.
No fue un pintor muy fecundo, se calculó su producción
en 150 ó 170 cuadros.
Obras:
Investigación
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