En 1881 viajó a Europa pensionado
por el gobierno de Chile para continuar sus estudios en París.
Allí asistió al Taller de Benjamín Constant,
quien lo empapa de sus enseñanzas y aviva su interés
por la perfección técnica y los temas de moda. Paralelamente
siguió cursos de anatomía en la Sorbone y frecuentó
los museos para estudiar a los grandes maestros del arte europeo.
Especial admiración sintió por Velázquez,
Murillo y Tiziano.
La beca terminó en 1885, año en que regresó
a Santiago y se integró a la Unión artística
que formó Pedro Lira. En 1887 fue becado por segunda vez
por el gobierno para estudiar en París. En esa oportunidad
asistió al Taller de Jean Paul Laurens, uno de los Más
importantes pintores de historia de la corriente académica
de la época.
En 1890 regresó a Chile, emprendiendo una gran labor de
difusión cultural. En 1893, cuando fue nombrado administrador
del Teatro La Victoria de Valparaíso organizó exitosos
salones que compitieron con los de Santiago.
La obra de Valenzuela Puelma fue poco apreciada en Chile: el artista
padeció sufrimientos y pobreza y debió ganarse la
vida pintando retratos
por fotos. Otra suerte tuvo en París (con gran éxito
figuró su obra "La perla del mercader" en el Salón
de París de 1885) o en otras ciudades europeas como Madrid
(tercera medalla su "Ninfa de las cerezas"). Allá
recibió siempre elogios, premios y menciones.
Valenzuela Puelma murió completamente solo y en la miseria
en 1909 en un hospital para locos de Villejuif, cerca de París.
El pintor fue un hombre de fuerte personalidad, combativo, apasionado
y con ideas extremas; un anticlerical declarado; partidario ferviente
de los planteamientos liberales del Presidente José Manuel
Balmaceda; radical, dio conferencias sobre temas sociales y defendió
sus argumentos con gritos y grandes ademanes; espiritista y crítico
que con el seudónimo de Pedrolera escribió artículos
sobre temas de arte en el diario "La Ley" después
de enemistarse con Pedro Lira. Fue amigo de Rubén Darío
y del pintor chileno Alfredo Helsby, su Más fiel amigo y
discípulo.
Quienes lo conocieron afirmaron que "fue un hombre bueno,
un artista cabal, enamorado de su arte y dominado por un fuerte
estímulo vocacional y por el deseo de perfección".
Obras:
Investigación
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