En París, especial fascinación
ejerció sobre él el paisaje de los alrededores de
la ciudad. Durante esta etapa las obras del maestro mostraron una
progresiva liberación de las durezas y de las normas académicas.
Inició la conquista de la atmósfera luminosa del campo
y de una concepción cromática
total ("Manzanillas en flor" de 1901).
Como enamorado de la naturaleza, sus cuadros fueron siempre producto
de una contemplación de la belleza creada por la que sintió
profunda admiración. Así es como siendo profesor de
Pintura en la Escuela de Bellas Artes, intentó traspasar
a sus alumnos este amor meditativo y silencioso; los invitaba a
realizar las clases al aire libre en el campo de Lo Contador, lugar
donde inspiró varias de sus obras.
Durante esta época, el pintor desarrolló una nueva
sensibilidad ante la luz, la forma de los elementos del paisaje
empezaron a diluirse perdiendo los contornos precisos de la etapa
anterior ( "Riberas del Mapocho").
Entre 1913 y 1922 se situó la culminación del arte
de Valenzuela Llanos, su tela "Puesta de sol en Los Andes"
obtuvo medalla de plata en el Salón de París de 1913.
Sus composiciones comenzaron a ser mucho Más simples y esenciales.
Al retorno de su último viaje a Europa, en 1923, comenzó
el último período de su obra que se extendió
hasta 1925, año de su muerte. Lo Más distintivo en
este período fueron la sencillez y la síntesis logradas
en las telas pues persiguió una visión esencial del
paisaje. Se trasladó a vivir a Algarrobo, en esos años
un pequeño caserío costino ("Cardenales de Algarrobo"),
donde logró una importantísima simplificación
de los medios plásticos, que obedecieron a una visión
Más bien sintetizadora del espectáculo observado.
Con la experiencia plástica, Valenzuela Llanos logró
llegar a un punto de equilibrio entre naturalismo
e impresión, liberándose de la objetividad
y su obra fue transformándose cada vez Más en transcripción
metafórica y poemática de la naturaleza.
Obras:
Investigación
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