Arte en Chile


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COSME

SAN MARTÍN

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Investigación

Al pintor Cosme San Martín podemos considerarlo un talento precoz, ya que fue tempranamente descubierto: a los catorce años era discípulo de Alejandro Cicarelli, Director de la Academia y a los dieciocho era nombrado profesor de Dibujo en la Academia de Pintura.

En 1886, a su regreso de París, donde residió durante diez años gracias a una Beca del Estado, San Martín fue nombrado Director de la Academia de Bellas Artes, convirtiéndose en el primer chileno en tomar las riendas de la enseñanza oficial del arte en nuestro país, dedicándose durante veinticuatro años a esta tarea.

Durante la estadía en Europa se acentuó en Cosme San Martín su desinterés por el paisaje, cobrando fuerza las escenas históricas, y, sobre todo, las familiares.

En el desarrollo de estos géneros, el pintor se mantiene cercano al realismo, pues se interesaba con minuciosidad en los detalles de, por ejemplo, los trajes femeninos, representándolos en toda su riqueza visual.

A medida que recorremos visualmente algunos de sus cuadros, vamos percibiendo la presencia de una constante: el afán del pintor por buscar los temas en las grandes agrupaciones de personajes, fijando la mirada en los altos techos de las habitaciones de la época, con el fin de poder recrearse en la captación de aquellos elementos que quedan muy distantes de la vista del espectador; las figuras, por eso mismo, se reducen bastante, pero no por ello el pintor prescinde de su curiosa mirada sobre los más mínimos detalles de la escena, aspecto que es su sello inconfundible en la ámbito plástico nacional. Cabe destacar que a través de la enseñanza de Cosme San Martín como Director de la Academia de Pintura se puede apreciar un modelo de trabajo que enfatiza la veracidad de los objetos y personajes representados.

Una de sus principales obra, ‘La Lectura’, realizada en el París de 1874, puede ser percibida como síntoma de el deseo nacional de ese entonces por hacer que el arte ilustre y materialice tanto los principios estéticos como los valores nacionales, estableciéndose el arte como un espacio de difusión para una ideología que funde lo estético con lo político. ‘La Lectura’ representa ese literal anhelo de asignar al arte un ámbito complementario a la vida interior del hogar.

De este modo, en la misma tela se puede apreciar como los cuadros y objetos que rodean la escena familiar operan como el correcto decorado para un hogar “bien constituido” social y estéticamente.

Vemos así un claro ejemplo de como en ciertos momentos del devenir de la sociedad, el arte es asumido como un valor tangencial a la vida cotidiana, negándosele autonomía.

Obras:

Investigación:

  • Profundización de su obra