Desde entonces, perdió vinculación
con la realidad y la imagen tridimensional del espacio y el color,
la construcción sobre abstracción geométrica
y el arte cinético pasaron a ser los protagonistas de la
obra del artista.
Un cromatismo restringido, un purismo declarado y una extrema economía
de forma y color caracterizaron el trabajo de Poblete. Con las nociones
de lo horizontal y lo vertical y del cuadrado como su elemento favorito,
como el Más simple, Más inocuo y casi neutro, el artista
creó espacios dentro de los que intentó integrar todos
los elementos plásticos, llevándolos al entorno humano.
Desde los años 80 sus preocupaciones se han centrado
en imágenes y colores virtuales, en crear juegos simples
y ambiguos de planos, formas y combinaciones cromáticas que
engañen la percepción del espectador. AdeMás,
se ha centrado en cuestionar el marco del cuadro como límite
estático, dando volumen y movilidad a las estructuras de
antes, dislocándolas y llevándolas a obras tridimensionales.
En su trabajo, no ha sido ni la pintura, los elementos escultóricos,
arquitectónicos, la luz, ni el color, los protagonistas del
todo. Cada uno de ellos ha ido aportando su magia y presencia para
hacer del espacio de Exposición de su obra, un gran todo
donde el espectador vaya componiendo lo que piensa y siente.
La propuesta del artista a través de sus creaciones ha sido
siempre lograr un proceso de armónica complementación,
integración y fusión de elementos dentro de un espacio
que no pretende tener límites, sino que se acople al entorno
cotidiano del hombre. Es decir, una integración de arte,
ciudad y sociedad.
Aunque la actividad de Poblete se ha desarrollado durante varias
décadas, éste ha demostrado que su arte concreto continúa
siendo un importante aporte.
Sus composiciones, alejadas de la realidad visual como referente,
plantean un orden y una racionalidad en el proceso artístico
que lo relaciona al diseño y arquitectura.
Obras:
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