Arte en Chile


HOME :: ARTISTAS NACIONALES 

NICANOR

PLAZA

------------------------------------------------------

Investigación

Nicanor Plaza, considerado el primer escultor chileno, formó parte de la generación que dio curso a la Escuela de Escultura, convirtiéndose, de paso, en el alumno predilecto del francés Auguste François, Director de dicha escuela. Muy joven comenzó a recibir Plaza diversos reconocimientos a su talento, entre los que se cuentan primeras medallas de concursos nacionales y dos becas que le otorgó el Gobierno de Chile: una, consistente en dinero mensual para ayudarlo en sus estudios, y otra, otorgada algún tiempo después, para que continuara su formación artística en Europa. Como este último patrocinio fuera monetariamente insuficiente, Plaza recibió la ayuda particular de un aristócrata chileno. Gracias al conjunto total de apoyos obtenidos, merecidos por su temprano esfuerzo y disciplinada dedicación a la escultura, el joven artista marchó a Francia y se presentó al difícil concurso anual para obtener matrícula en la Escuela Imperial de Artes de París.

Consiguió ingresar, y nuevamente se destacó entre sus pares. En dicha academia, Plaza perfeccionó las técnicas adquiridas en Chile y traspasó las barreras neoclásicas, asimilando fácilmente las tendencias vigentes en la época. Tras nueve y provechosos años en París, donde llegó a tener su propio taller, el escultor regresó al país para asumir como profesor- director de la Escuela de Escultura, en reemplazo de François, en otrora su maestro. Con algunas interrupciones, desempeñó ese cargo durante veintiséis años. Plaza realizó una muestra de su obra en la Exposición de Artes e Industrias de 1872, con la que aumentó aún más su popularidad. Presentó allí ‘ Caupolicán’ y ‘Jugador de Chueca’, dos esculturas que remiten a su tendencia escultórica más nacionalista. De excelente ejecución, las piezas materializan las características idealizadas del pueblo mapuche: fuerte y resistente en el primer caso, sonriente ante el gozo del juego, en el segundo. Sin embargo, en ambas representaciones, y con mayor claridad en el Jugador, las figuras masculinas se asemejan más a los modelos masculinos clásicos europeos que a los indígenas del sur de Chile.

Las otras dos obras presentadas en la mencionada muestra fueron ‘Susana’ y ‘Bacante’, obras que son ejemplo de la vertiente mitológica historicista que seguía el artista, trabajada en un estilo neoclásico que alude al idealismo de las formas.

La primera escultura mencionada, un inocente desnudo femenino de púdica belleza expresiva, fue mal visto por la, en ese entonces, aún más mojigata sociedad chilena, que reaccionó airada frente a la obra. ‘Bacante’, en cambio, representación del Dios romano del vino, Baco, concentra en un único movimiento de danza, emoción, sentimiento y expresión. La alegoría como representación simbólica de ideas, sumada al amplio mundo de la mitología grecorromana, será la fuente de inspiración de las obras más reconocidas de Plaza, destacándose por sobre todas, ‘La Quimera’, obra de arte, capital en la plástica chilena, por ser el primer intento de plasmar la fantasía. Este conjunto escultórico presenta a un monstruo fabuloso, mezcla de león, cabra y serpiente, y a una virgen sentada sobre las alas de la fiera. La figura de la mujer es de gran corrección escultórica, y el rostro, que denota embelesamiento, contiene la idea asociada a la respuesta de la Esfinge, es decir, la superación de la Desgracia y del Destino por el Amor.

Hay, por tanto, en la obra de Nicanor Plaza, un empeño helenístico en el tratamiento de marfil dado al desnudo, y además, una preocupación contemporánea por la expresión de los sentimientos.

Obras:

Investigación

  • Profundización de su obra