Arte en Chile


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HENRIETTE

PETIT

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Investigación

Después de su primer viaje a Europa, Henriette Petit, Luis Vargas, José Perotti y Julio Ortíz de Zárate, realizan una Exposición en el local de la Casa de remates Rivas y Calvo, que fue planteada como un desafío a las normas pictóricas establecidas. Nació de este modo en 1923 el grupo Montparnasse, cuyo nombre lo motivó el recuerdo y la nostalgia del barrio parisiense del mismo nombre.

Los fundadores plantearon, por primera vez en Chile, los postulados de Cézanne. Pusieron en práctica la idea de que la inteligencia es la colaboradora de la sensación, frenando cualquier desborde sensorial. Trabajar sobre el motivo significaba buscar un mundo estable, de netas estructuras, que permitía eludir la fugacidad del mundo fenoménico.

Henriette Petit asimila estos principios pero a su manera, pues la influencia de Cézane se afirmó en ella Más como un criterio que como un seguimiento a pies juntillas de la realización del francés.

La pintora va a los conceptos, a las estructuras antes que al detalle, y no imita pasivamente al revolucionario maestro. Busca la unidad visual mediante el ritmo y las relaciones entre las partes. Sus figuras femeninas están perfectamente interrelacionadas; omite lo accesorio y reduce abruptamente la paleta, de la cual emergen los sienas y el negro fuertemente empastados, que imprimen a los cuerpos una presencia densa, de maciza estructura.
Sus obras Más famosas son los monumentales desnudos femeninos, representaciones de toscas y fuertes mujeres, cuadros sin igual en la historia de la pintura nacional.

En esos trabajos percibimos trazos decididos, categóricas distorsiones de formas, un dibujo valiente y enérgicos golpes de pincel; lo negro marca bordes, lo blanco proporciona crudas luces, los duros pómulos conviven en un rostro de ojos vacíos.

Sus personajes suelen ser mujeres pasadas de peso, desparramadas y autocontenidas a la vez. La línea del pincel contornea la figura y organiza las formas internas: contener las figuras en un trazo negro hace que éste funcione como el andamio de las formas.

Henriette Petit trabajó la imagen de la mujer desde un punto de vista no ornamental. Sus mujeres no responden a frívolos clichés, pues sus cuerpos, así como las expresiones de sus rostros, tienen que ver con telúricas emociones ligadas a la vida, al despojo, la ausencia y a la no -exhibición.

Son desnudos que se muestran a sí mismos sin querer, degradados en su condición física, a la vez que exaltados en esa misma decadencia.

Obras:

Investigación:

  • Profundización de su obra