Su obra destacó siempre por su
notable refinamiento, elegancia y poesía, de óptima
calidad plástica. Dibujaba mucho antes de comenzar la obra
y elaboraba el color con mucha paciencia, con una intención
académica muy marcada, heredada de los mejores maestros europeos,
especialmente los venecianos. No descuidó nunca el detalle
y destacó por el elegante cromatismo,
reflejado en los tonos marfiles y en el amplio repertorio de los
colores grises plateados que dieron forma a telas pulcras y bien
compuestas.
Dentro de su vasta obra, se destacaron los paisajes de Andalucía,
Venecia y su tierra chilena, demostrando su talento como colorista
y dibujante exquisito.
Su pintura mostró una inclinación romántica,
presente a través de los contrastes luminosos y de la atracción
por la naturaleza; también intentó explorar plásticamente
los fenómenos cambiantes de ésta, como las variaciones
luminosas.
Su trabajo con el color se reflejó magistralmente en obras
como "Atardecer en Venecia" y "Puesta de sol en el
mar".
Obras:
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