Arte en Chile


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RODOLFO

OPAZO

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Trayectoria

La pintura de Rodolfo Opazo ha estado siempre muy ligada a su experiencia personal, a las cosas que le ocurrieron en su infancia y a la reflexión en torno a ciertos temas como la muerte y el hombre: su maravilla y su miseria.

Su pintura también ha estado muy relacionada a la literatura y en este sentido la poesía, los versos que lee, los poemas en torno a los cuales reflexiona, han sido punto de partida para ciertos cambios que su pintura ha tenido.

Por ejemplo, algunos poemas de T. S. Eliot, César Vallejo y Miguel Hernández, y un ensayo de Michael Foucaud, transformaron sus obras, las que pasaron de una actitud mística frente al hombre, a una real, directamente relacionada con un ser humano sacudido, agredido, convulsionado.

Esto dio como resultado, figuras divididas, de colores violentos y de trazo Más fuerte.

Otros autores que también le han interesado siempre a Opazo, han sido Proust y Thomas Mann, referencias constantes en sus obras, así como también lo han sido en música, Wagner y Mahler.

El hombre de sus pinturas tiene características universales, está inmerso en una cotidianeidad llena de presiones, de carencias, de temores solitarios, por eso nunca se definen los rasgos de los rostros.

La primera gran influencia en su pintura la recibió de Modigliani en la Escuela de Bellas Artes, Más tarde, la obra abstracta de Zañartu y Matta que dieron surgimiento a su primera etapa abstracta, a fines de los 50 (Recuerdos).

Epoca en la que la poesía de Vicente Huidobro era fundamental para su creación. Luego, comenzó un alejamiento de la abstracción y a medida que las formas antropomorfas se acercan Más a la figura humana aparece el blanco en su pintura. A mediados de los 60 esta figura se consolida como figurativa, como un cuerpo real y coincide con la aparición de lo que se llamó en ese tiempo la nueva Figuración. Durante los 70 inicia una serie muy significativa para él, en que la obra Más importante fue "Los altares para esconderse de la melancolía".

Durante los años ochenta se centró en el deporte y la alquimia donde desarrolló una actitud crítica frente a los ídolos que levantaban los medios de comunicación. Ahí aparece el color y deja de lado el blanco. El acosamiento del hombre contemporáneo ha sido tema recurrente a partir de los años 80, donde cabezas derrotadas, rostros desencajados, bocas con la lengua afuera, dedos en los ojos o un puntapié en la cara, hicieron que las figuras blancas que por tanto tiempo fueron protagonistas de sus obras, un hombre despojado de su contingencia, dieran paso a figuras donde el cuerpo fue un receptáculo del hombre vulnerado.

En los años noventa se produjo la culminación de la propuesta iniciada en 1986 con una visión dramática de la realidad, para pasar al mundo de Dionisio que inicia con la Exposición que llamó "La bacanal". En esta, las figuras fueron perdiendo el contorno y la subordinación de la forma al fondo, los cuerpos comienzan a insertarse en la naturaleza y comienza a trabajar la atmósfera y a explorar el paisaje.

En sus obras aparecen otros rasgos como la crítica, el sarcasmo, la ironía y el elemento erótico que Opazo considera primordial en el ser humano. Este lo ha usado como elemento de sarcasmo, de irreverencia y para provocar en el espectador un estado de conciencia.

Obras:

Investigación: