Arte en Chile


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KIKA

MAZRY

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Trayectoria

Kika Mazry ejecuta esculturas en grandes volúmenes empleando materiales tales como madera y aluminio en piezas que ensambla, pega y cala. Luego, reviste esas formas con intensos y llamativos colores acrílicos.

La artista se remonta a la infancia como un ejercicio para establecer un nuevo nexo o un desajuste con el presente. Se vale de un orden primigenio, simbolizado en el orden dórico de la arquitectura griega y de otros recursos visuales, como el kitsch, para que sus obras asuman la apariencia de juegos infantiles; sus trabajos hacen, en parte, referencia a los clásicos juegos hechos en madera para niños, pero a gran escala: sus esculturas son gigantescos legos de colores.

El trabajo de Kika Mazry encuentra su valor Más decisivo en un cuestionamiento temprano de la práctica de la escultura y de los valores asociados a la tradición del género.

De este modo, uno de los ejes de su obra ha sido la deconstrucción del monumento como paradigma escultórico, lo cual la artista ha realizado mediante una crítica humorística y de fuerte contenido lúdico. Con la transformación del monumento en juguete, Mazry inicia una reflexión en torno al tipo de relaciones que los espectadores establecen con el objeto escultórico, promoviendo un contacto Más sensual desde el punto de vista físico y Más irreverente desde el punto de vista intelectual.
En esta línea, la escultora ha cuestionado el tema del material como cifra de valor y nobleza y como garantía de durabilidad y permanencia histórica. Su gesto consiste en privilegiar el uso de materiales de corta duración, que operan como "forros" de un objeto de apariencia doméstica que es literalmente "consumido" por el espectador. Dentro de este tipo de trabajos se sitúan sus esculturas blandas que, por un lado, exploran la ambigüedad existente entre el objeto de arte y el objeto funcional y, por el otro, invitan al espectador a un contacto desacralizado con la obra.

En el desarrollo evolutivo de su trabajo, una obra presentada el año 2002 en el MAC constituye un avance dentro de ese proceso de desplazamiento desde la escultura tradicional hacia el efecto objetual dirigido a la experiencia. Se trata de una serie de adhesivos de fuerte color amarillo con formas orgánicas dispuestos sobre la esquina de una sala, abarcando la superficie de muro y suelo.
Despojadas de un volumen relevante, estas formas funcionan como referentes fantasmáticos de la escultura, y desde su precariedad material, logran potenciar enérgicamente el espacio.

Obras

4 bienal Subversiones Imposturas