| La idea fundamental en Matta es que
todo proceso energético, interior o exterior, subjetivo o
natural, es provocado por un núcleo central que da cuenta,
a la vez, del dinamismo y unidad del sistema. Lo solar surge, entonces,
como metáfora absoluta del principio ordenador del mundo,
como explicación de todo nacimiento y fuerza última
de la naturaleza.
La reducción a una unidad ordenadora desde la cual ha de
comprenderse el mundo, fuerza que convoca a todo lo existente a
emerger hacia la luz, a crecer y desarrollarse, es al mismo tiempo
la forma que adopta la unidad mística del sujeto absorbido
en el objeto.
Para el pintor chileno, esa fuerza convocante es la unidad absoluta
en la que coincide el sujeto con el universo; este principio, que
traspasa los parámetros surrealistas, será denominado
fuego central, convirtiéndose en la matriz de toda la pintura
metafísica de Matta.
Junto con esto, el Espacio será otro eje articulador de su
producción, comprendido como matriz de origen. Más
que un ámbito abstracto donde se aloja el sistema de relaciones
entre entes, el espacio será una tentativa de respuesta a
todos los enigmas, el punto donde reposa la comprensión humana
del universo.
De este modo, las obras de Matta se basarán en la idea de
que el espacio puede aparecer como presencia de un principio panteísta
y verdadera clave de la unidad del mundo.
Esta concepción muestra, adeMás, como se unen en el
artista la vertiente espacial proveniente de sus estudios de arquitectura
y de su interés por la comprensión relativista del
todo, con un sentido místico - religioso ya sin credo limitante.
Al precepto del Espacio entendido como espacio de la especie, se
integra, entonces, la idea de la relatividad, que se materializa
en la superación del orden racionalista de la perspectiva
renacentista, que predominó en la historia de la pintura
hasta principios del siglo XX. Matta, al igual que otros pintores
vanguardistas, busco un reemplazo que permitiera representar la
infinitud de puntos de vista coexistentes en un mismo instante.
Así, por la superposición de horizontes y formas de
ordenamiento, aparece representada una situación muy cercana
a la del mundo humano, en el cual cada punto de vista tiene su propia
vigencia y aspira a su propio orden legal.
Junto con las ideas de 'fuego central', de espacio y perspectiva
no académica, aparece también como sustrato productivo
en Matta, la posibilidad de representación de las transformaciones,
en parte debido a un texto de Marcel
Duchamp publicado en la revista Cahiers d'Art en 1936.
A partir de ese momento, la empresa casi imposible de encontrar
una morfología del devenir, que muestre el punto preciso
en que una cosa se muda en otra y que supere el estatismo de la
pintura tradicional y que supere el estatismo de la pintura tradicional,
pasa a ser una de las direcciones principales de su arte.
Los cuadros realizados a fines de la década del '30 son 'Morfologías
Psicológicas', representaciones de estados emocionales: deseo,
espera, angustia, alegría, etc.
Esta línea de producción no es, realmente, abandonada
nunca; así por ejemplo, vuelve a aparecer en 1983 en la obra
'La Morfología de la alegría'.
En todas ellas, intenta realizar una morfología de aspectos
de la realidad interior, una formalización de lo que de por
sí es considerado como abstracto.
Esto da lugar a una pintura que busca los valores expresivos puros
de los elementos de Figuración pictórica, sin renunciar
a la representación de una realidad; pintura que resulta
abstracta porque su objeto lo es, no porque se quede sin mundo.
Profundización:
Obras:
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