| BENJAMÍN
LIRA
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Trayectoria
Benjamín Lira se ha dedicado siempre a la pintura, aunque su relación
con ella ha variado: en sus comienzos, incorporaba objetos al soporte,
tales como tapas de botellas, llaves o espuelas; luego abandonó
la experimentación objetual, y se dedicó a tratar la materia pictórica
sólo con pigmentos
puros; en sus recientes producciones, ha reunido aspectos de ambos
medios expresivos, al mezclar arena, polvo de mármol y óleo,
para realizar sus obras. |
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Su producción oscila entre dos vertientes
estilísticas: la abstracción geométrica, perceptible en las pinturas
de grandes campos coloreados, y la nueva figuración,
donde destaca lo que es el sello característico de Lira: la representación
de la figura humana,
preferentemente de perfil, y sumida en una atmósfera que la aísla.
A este tema llegó por medio de sus estudios de los maestros del
Renacimiento: recreando a los clásicos, se concentró, enseguida,
en plasmar la soledad esencial del hombre.
Al principio realizaba sólo cabezas, luego la figura completa,
la que se vio, después, rodeada por un paisaje, conformado de modo
tal, que las figuras parecen irradiar intensos y luminosos colores
desde su propio interior.
De este modo, junto al tema de la soledad, aparece un nuevo protagonista:
el color, el que, altamente saturado, y por lo general, en tonos
primarios, provoca un fuerte y vibrante impacto visual.
Obras:
Investigación:
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El color que apela al silencio
Benjamín Lira es un pintor que gracias al rigor y a la acuciosidad
con que aborda su producción, genera obras que responden a una
investigación y a un trabajo coherentes. Debido a la reflexión
constante que mantiene el artista sobre su propio quehacer,
esas creaciones logran permanecer en una misma línea estilística,
pero a sí mismo, evolucionar y superarse, evitando la monótona
repetición.
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