Arte en Chile


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ALFREDO

JAAR

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Investigación

En 1994, un genocidio de horribles dimensiones se llevó a cabo en Ruanda; ante los ojos desinteresados de las potencias mundiales y el desconcierto informativo general, fueron asesinadas 1.000.000 de personas durante tres meses, es decir, murieron 10.000 personas diarias.

Espantado por el horror y la indiferencia, el artista chileno residente en New York, Alfredo Jaar, viajó hasta Ruanda para capturar imágenes de la tragedia, conocer esa realidad en una dimensión cercana, y generar después un amplio proyecto artístico que llamara la atención sobre lo ocurrido, e incitara a sí mismo a la reflexión sobre la condición humana, el papel social del arte, y las cualidades de la imagen comunicativa.

El ‘Proyecto Ruanda’, elaborado entre 1994 y 1998, y presentado como compendio en la edición ‘Hágase la Luz’, consta de diversos productos estéticos coherentes con las investigaciones artísticas de Jaar, exhibidos en diferentes galerías y museos del mundo, y elaborados en variados soportes, que van desde postales enviadas desde Ruanda por Jaar a sus amigos, en las que sólo ponía nombres de sobrevivientes que conoció, hasta trabajos como ‘Los ojos de Gutete Emerita’, presentado por primera vez en la Galería de Arte Contemporáneo de Carolina del Norte.

Esta obra se compone de dos cajas luminosas montadas muy cerca la una de la otra, en las cuales, mediante un mecanismo aparecen de modo secuencial, durante unos 45 segundos, textos de letras blancas sobre negro: “Un domingo por la mañana, en una iglesia de Ntarama, cuatrocientos tutsis fueron asesinados por un escuadrón de la muerte hutu. Gutete Emerita, de 30 años, estaba en misa con su familia cuando empezó la masacre. A Tito Kahinamura, su marido, y a sus dos hijos, Muhoza y Matirigari, los mataron a machetazos en su presencia”.

Este texto se disuelve y aparece otro, cinco líneas más en cada panel, durante 30 segundos: “Por alguna razón, Gutete pudo escapar con su hija Marie- Louise Unumararunga. Tras pasar varias semanas escondida, Gutete ha vuelto a la iglesia del bosque.

Cuando habla de la familia que ha perdido, hace gestos hacia los cadáveres del suelo, descomponiéndose bajo el fuerte sol africano”. Este texto también desaparece, y es reemplazado por otras dos líneas: “ Recuerdo sus ojos. Los ojos de Gutete Emerita”.

Las dos últimas líneas reverberan durante 15 segundos; después, de pronto, aparece una imagen muy breve: son los ojos de Gutete en un primerísimo plano, que antes de que el espectador alcance a pensar, ya han desaparecido.

Otros trabajos de este proyecto son ‘Real Pictures’, consistente en cubos de dimensiones variables formados por cajas fotográficas negras con un texto que describe las imágenes que guardan en su interior, o ‘Rwanda, Rwanda’, 100 serigrafías con la palabra Rwanda repetida ocho veces, y dispuestas en los letreros públicos de las calles de Malmö, Suecia, o la obra ‘Los ojos de Nduwayezu’, ya descrito en la sección Trayectoria. Con más certeza que duda podemos afirmar que Alfredo Jaar es uno de esos artistas que en las últimas décadas ha pasado a ocupar los primeros lugares de la historia del arte.

Su obra y la marca de su nombre es conocida y solicitada en todos los continentes. Pero Jaar se diferencia de tantos otros miles de artistas porque es de los pocos que aúna en una sola entidad la consciencia crítica, con un lenguaje claro de denuncia y a la vez de creación de auténticos operativos estéticos y comunicacionales de gran belleza y eficacia.

La denuncia no se reseca, estéril, en sí misma: llega a ser arte donde la estética logra que se eleve el grado de ética.

Obras:

Investigación:

  • Profundización de su obra